Taletober2020. Día 9: Espíritu

Hola lectores.

¿Recordáis el relato de Cascada? Pues este es algo así como su continuación o algo así. Espíritu es la protagonista de estas líneas.

¡Alons-y!

 

El hombre mira entorno a sí, no hay puertas forzadas y ninguna de las vitrinas parece haber sido abierta, pero el interior de las mismas está vacío, lo que significa que sí lo han sido.

Camina de un lado para otro sin perder detalle de lo que tiene delante; el ladrón ha sido cuidadoso, no ha dejado huellas y sino fuera por el espacio hueco de las vitrinas de cristal reforzado, el investigador habría pensado que los anfitriones de la fiesta se habían inventado el robo.

El hombre vestido de azul marino sale de la estancia y se encuentra con todos los invitados de la fiesta, todos callados, todos quietos, ninguno puede marcharse, aunque él duda que alguna de esas personas que viven de apariencias haya sido quien ha efectuado el robo.

Ve a lo lejos como su ayudante se acerca, sabe que hay algo mal en cuanto lo ve, está pálido, aunque su rostro sigue igual de neutro que el suyo propio. Las manos del joven hacen unos complicados gestos y el investigador se aleja tras él sin levantar sospechas, aunque es seguido por un par de ojos casi gatunos de color verde.

Los dos hombres entran en una habitación y sí, algo va mal, va pero que muy mal.

Un tercer hombre de ojos claros yace sobre una alfombra y no está ni dormido ni borracho. El hombre del suelo sostiene una pistola, pero no ha llegado a usarla; frente a él hay un tocador de mujer con infinidad de objetos en él.

Necesitan saber de quién es esa habitación, quizá así podrán descubrir quien ha acabado con la vida de ese hombre y quién robó los tesoros de la familia.

Tomando su teléfono móvil el investigador llama a la policía sin apartar la vista del cuerpo tendido en el suelo. Cuando termina de hablar se vuelve hacia su ayudante, pero el joven ya no está en la estancia, en su lugar una hermosa mujer de brillantes rizos negros, grandes ojos verdes de gata y vestida con un largo traje rojo lo mira con una media sonrisa mientras sostiene una pistola negra en las manos.

El investigador alza muy despacio las manos y mira sin parpadear a la mujer, algo le dice que está no solo en presencia de la ladrona, sino también de la persona que acabó con la vida del hombre que sigue tras él.

—Creo que no tengo el gusto de conocerla, señorita.

—Claro que no, nadie lo tiene nunca. Siendo decirle que me hubiera gustado mucho conocerle, pero las circunstancias me obligan a…

La mujer abre mucho los ojos y deja de hablar. Sus manos sueltan el arma y cae hacia delante con un ruido sordo. El ayudante del investigador sostiene tras ella una de las pequeñas estatuas decorativas de la mansión. El hombre mayor deja salir el aire que ha estado conteniendo y sonríe al joven.

—Acaba de salvarme la vida.

El joven pálido esposa a la inconsciente mujer y las sirenas empiezan a sonar de fondo iluminando la noche con luces de colores.

No ha pasado ni una hora cuando una mujer se acerca a los dos protagonistas de la captura con gesto serio y ojos insondables. Ambos se levantan y la miran, ella parece agitada.

—Sabemos quién es la mujer. responde al nombre de Espíritu, no sabemos su identidad real.

—Eso es bueno.

—Lo sería si esa Espíritu no se hubiera evaporado en la noche. Ella ha desaparecido sin dejar rastro y los objetos robados han vuelto a su lugar.

—¿CÓMO?

Los dos hombres echan a correr hacia la casa dejando a la agente sola en la calle retorciéndose las manos con gesto serio, pero cuando los escucha entrar en la mansión alza la cabeza y sonríe, sus ojos verdes brillan en la penumbra mientras silenciosa como un espíritu, se desvanece sin dejar rastro de su paso.

 

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!

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