Taletober2020. Día 3: Estrella

Hola lectores.

Sábado sabadete. Hoy el día va sobre estrellas, estrellas y hadas. Espero que os guste el relato de hoy.

¡Allons-y!

 

Nuestra sociedad siempre se ha jactado de ser trabajadora, todas mis hermanas lo son, hadas rectas y siempre pensando en el deber, todas sabemos que si una falla fallamos todas, no podemos permitirnos ningún solo error.

Solo hay un día en el que nos permitimos dejar el trabajo a un lado, el día en el que Él baja. ¿Quién es Él? El único entre nosotras que tiene el poder de controlar el astro que ilumina los cielos de los humanos. Ellos no lo saben, no creen en nosotras, pero se sorprenderían al saber que gracias a nuestras manitas y a Él tienen luz y calor cada día.

Una vez al mes Él baja hasta nuestro poblado, pero esta vez es diferente, dicen que busca a una de nosotras para que lo acompañe en su palacio hecho de luz de estrella y gotas de rocío. Intento no pensar en cuál de mis hermanas subirá y a cuál de ellas tendré que decir adiós, me llena el corazón de tristeza la posibilidad de una despedida, pero sé que será feliz en lo alto y podrá bajar una vez al mes con Él para saludarnos.

La mañana de la llegada de Él todas mis hermanas se han esmerado en su aspecto físico, yo me he limitado a peinarme mi largo pelo azul y me he puesto el vestido amarillo a juego con mis ojos almendrados, pero no me he retocado los párpados para que mi mirada sea más profunda ni he decorado mis alas con luz de luna para que luzcan más brillantes como sí han hecho ellas.

Intento permanecer quieta mientras todas juntas vemos un destello caer en el centro del poblado. Cuando el resplandor se apaga vemos al ser más hermoso que nunca hayamos visto. Lo he contemplado en infinidad de ocasiones, pero como nos pasa a todas, nos quedamos sin aliento.

Su piel dorada reluce con la luz del sol y su larga melena de plata brilla con el reflejo de la luna. Aunque no es eso lo que me hace respirar desacompasadamente, sino la carencia de alas de Él, me pregunto cómo podrá volar, su casa está demasiado alta y demasiado arriba.

Avanza hacia nosotras con la misma suavidad con la que caminan las estrellas sobre nosotras y nos mira una a una sin detenerse en ninguna. Nuestras líderes dan un paso al frente y empiezo a ignorarlas cuando nos presentan y agasajan a Él con infinidad de halagos que parecen aburrirle.

Soy apenas consciente de un revuelo que se alza a mi alrededor, pero he empezado a tener hambre y pienso en el banquete de después en lugar de prestar atención. Al menos lo intento, el codo huesudo de una de mis hermanas presiona mi costado y la fulmino con la mirada antes de darme cuenta de que todas me miran, todas y Él.

Se me seca la garganta y miro a mi alrededor avergonzada, desconozco si me han llamado más de una vez y espero que Él no se haya percatado de mi ausencia temporal, temo que lo considere una descortesía y me fulmine con un relámpago.

—Vuela hasta aquí.

Él habla con una voz suave pero potente a la vez; es cálida como el sol, pero fría como la luna. Parece joven y vieja a la vez y antes de darme cuenta estoy caminando hacia él. Mis hermanas se han quedado calladas y mi rostro arde mientras mis pies me acercan hasta el estrado donde está Él subido. Es muy alto y voy a tener que saltar para encaramarme a él.

—Vuela hasta aquí.

¿Nadie le ha dicho que no puedo volar? Soy un hada rota, mis alas no funcionan, pero él parece no darse cuenta mientras me mira. No dice nada más cuando llego a los pies del estrado y aún con las mejillas al rojo vivo salto y mis manos se agarran al filo del escenario. Con años de práctica puedo subir a él sin quedar demasiado en ridículo.

Me arreglo el vestido y miro a Él. Tiene los ojos fijos en mí y una sonrisa curva sus labios. Se vuelve hacia mis hermanas y se coloca a mi lado mirando al frente. yo no entiendo nada hasta que él habla.

—¡Saludad a mi reina!

La boca se me abre sin poder evitarlo cuando lo veo arrodillarse frente a mí y tomar mis manos en las suyas, lo miro sin entender y no soy consciente de que mis hermanas también se postran, algunas con reticencia, pero todas terminan arrodilladas frente a mí.

—A partir de hoy recibirás el nombre de Estrella, cuidarás conmigo del sol y solo tú conocerás mi nombre —se levanta y me mira a los ojos—. Viviré por y para ti, mi reina, llámame Scelsior.

 

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!

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1 comentario en “Taletober2020. Día 3: Estrella”

  1. Muy buenos e interesantes tus escritos y este desafío de este #Taletober, Attenhea. Admiro mucho a quienes pueden escribir con tanta facilidad. Que la creatividad y las musas te acompañen siempre! Saluditos Argentinos.

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