Taletober2020. Día 1: Pendiente.

Hola lectores.

Desconozco si seré capaz de cumplir este curioso reto en el que tenemos 31 palabras por 31 días; cada día tengo que escribir un relato diferente con la palabra asignada a dicho día.

¿Creeis que podré hacerlo? ¡Vamos allá!

 

La luz del lugar es tenue, apenas puede ver a su alrededor, las lágrimas y la penumbra no se lo permiten. Se seca los ojos con la manga, pero no mejora, sus pestañas siguen mojadas por las gotas saladas que no dejan de brotar.

Sollozos sacuden todo su cuerpo y aunque intenta coger aire profundamente para detenerlos, no puede, se ve incapaz de parar. Se ha convertido en un amasijo de dolor, pena y llanto.

Camina despacio y mira hacia abajo, la pendiente es pronunciada, pero aunque tiene miedo se arma de valor y con dos pasos rápidos salta hacia delante y se deja caer.

Su grito queda atrapado en el aire, el viento sacude sus ropas y apenas puede abrir los ojos mientras cae. Disfruta de la sensación de caída libre durante unos segundos hasta que por fin sus párpados se abren y ve como el suelo se acerca inexorablemente.

Los latidos de su corazón resuenan por todo su cuerpo, los siente en la garganta, la sangre ruje en sus oídos y una chispa de cordura enciende su mente.

Con un esfuerzo abre las grandes alas blancas y el aire hace el resto. Se eleva hacia el cielo separándose del suelo mientras las plumas blancas mantienen el rumbo, hacia arriba y hacia delante.

Le dijeron que no podría volar, que era un ángel roto, que lo mejor que podría hacer por su pueblo era arrojarse por un risco y poner fin a su existencia.

Se ríe, se ríe y sus carcajadas son transportadas por el viento. Se ha dejado caer por un risco, ha intentado hacerles caso, pero roto o no, sigue siendo un ángel y está dispuesto a luchar por que su pueblo deje de ignorarlo y ningunearlo.

Batiendo las alas, sintiendo su cabello azotar su rostro, vuela directo hacia el horizonte, lleno de posibilidades, ilusiones y un fuego rebelde que nunca nadie podrá volver apagar. Las lágrimas se han secado en su rostro.

Había estado dispuesto a morir, pero ahora está dispuesto a vivir.

 

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!

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