Trigger warnings. Mis emociones me importan más que un spoiler

¡Hola! Me presento. Soy Hestia, me he colado de vez en cuándo en algún tag, pero hoy vengo a volcar mis pensamientos con mucha expectación por leer vuestras opiniones al respecto.

Antes de empezar, me gustaría agradecer al equipo y en particular a Attenhea por haberme animado a escribir esta entrada.

El tema que me preocupa es el contenido sensible en la literatura y hasta qué punto nos puede llegar a afectar si no nos lo esperamos.

Sé que esta reflexión puede ser polémica y para mí es pisar terreno desconocido, pero creo que expresarlo y compartir experiencias bien merece el riesgo porque siento que mi alma lectora sufre y yo me pregunto si se podría haber evitado.

Leer un libro es como ir a una cita a ciegas. Atreverte a empezar una historia nueva equivale a ese momento en el que empiezas a caminar hacia el punto de encuentro con nervios y ganas por conocer a alguien. Y como en toda experiencia de este estilo puede salir bien o puedes salir escaldada. Y no tienes forma de predecirlo. ¿O sí?

Paseando por Audible encontré palabras envelenadas de Maite Carranza. ¿Un audiolibro en gallego? ¡No había nada más que añadir! ¡Tenía que leerlo! Me lancé a la piscina de cabeza. Prometía ser un éxito asegurado: escritora y narradora fantásticas. ¡Acerté! Me encantó. Merecidas todas y cada una de las 5 estrellas que le puse en GoodReads. Sin embargo, no lo recomendaría a todo el mundo. ¿Por qué? Porque tiene contenido altamente sensible del que no se avisa por ninguna parte.

Nos hemos acostumbrado a ver trigger warnings en series y películas. ME refiero a esas alertas que avisan del tipo de contenido que estás a punto de ver. Por lo que me han contado, hay libros en los que también se incluyen, aunque imagino que no será una práctica extendida, y en una sociedad en la que la salud mental está sobre la mesa me pregunto por qué sigue siendo así. ¿Le habría dado una oportunidad a esta historia de haber sabido lo que me iba a encontrar? Probablemente, no. ¿Es algo malo? ¿Censura, tal vez? No lo creo! Porque cada historia tiene su momento y cada persona, sus límites. Y hay líneas que es mejor no cruzar.

Para quien no se identifique todavía o no se lo haya planteado de este modo tengo un ejercicio de empatía rápido: ¿Quién no ha llorado con la muerte de un personaje a lágrima viva? ¿Quién no se ha emocionado cuando alguien vive ese final feliz que tanto merecía? Pues si lo que pasa en una trama nos puede llegar a afectar tanto que lo sentimos como propio, pensemos ahora en cómo recibiríamos el impacto de un suceso traumático que vive nuestro personaje y no nos vimos venir. ¡Es un gran plottwist y lo aplaudo! Es necesario concienciar sobre temas tabú. ¿Pero a qué precio?

Yo me he enfrentado a todo tipo de historias difíciles durante mi vida lectora, pero a medida que pasan los años, me noto cada vez más quemada, más cansada de tragar sin digerir todo tipo de escenas inesperadas. No es lo mismo abrir un libro de terror y saber a lo que te expones, que estar leyendo una historia romántica y quedarte en shock por una escena de tortura.

¿Quiere decir esto que estoy encontra del contenido sensible? ¡Ni mucho menos! Lo que reivindico es tener la opción de saber si mi salud mental podría verse comprometida por una historia que a lo mejor puede esperar a que esté más preparada para disfrutarla. Al fin y al cabo, mis emociones me importan más que un posible spoiler.

Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por leerme y si te animas a decirme lo que piensas estaré encantada de saberlo.

¡Hasta pronto!