Reseña: Querido Hijo: Estamos en Huelga. De Jordi Sierra I Fabra

Reseña: Querido Hijo: Estamos en Huelga. De Jordi Sierra I Fabra

“¡Padres al poder!”

¡Gatos! ¿alguno recuerda su infancia?, ¿eran desordenados, no se bañaban todos los días, omitían lavarse los dientes? ¿recuerdan como se ponían los papás? Si erais casos perdidos como yo, o como el protagonista del libro de hoy, más de un regaño nos abríamos llevado. Pero… ¿qué hubiese pasado si nuestros  papás se hubiesen puesto en huelga?.

 

Datos del libro

portada

  • Título: Querido hijo: Estamos en Huelga
  • Autor: Jordi Sierra I Fabra
  • Año de publicación: 2012
  • Editorial: Loqueleo
  • Género: Literatura juvenil

Sinopsis

Felipe nunca ayuda en casa, es maleducado, desobediente y, además, ha terminado el curso con malas notas. Espera recibir una buena bronca, pero sus padres ¡pasan de él! ¿Serán extraterrestres? ¿Habrán sido abducidos por ellos? Peor, se han declarado en huelga y no son los únicos: sus amigos también han sido abandonados a su suerte…

¡Padres al poder!

 

Opinión Personal

Empecemos por decir que si tenéis niños en casa, este libro es muy fácil de digerir y uno de esos que te introduce en el mundo de la lectura y te hace desear más y más. Me lo leí en un día completo y para ser un libro dedicado a edades que comprenden entre los 8 y los 12 años, me reí un montón.

Pasemos ahora a Felipe. Estoy segura que muchos de vosotros fuisteis así; estamos de acuerdo en que muchas de las cosas que hace realmente son demasiado asquerosas, dejarse las zapatillas de deporte en la habitación cuando huelen a kilómetros, sabiendo que es necesario ponerlas en la repisa de la ventana aún a riesgo de asfixiar a los vecinos, por poner un ejemplo simple.

 

“Tenía que ducharse, lavarse los dientes y vestirse. Cosas que le daban siempre pereza, pero más en vacaciones. Qué manía con la ducha. Y qué manía con lo de los dichosos dientes. Total, se le caerían con setenta u ochenta años, como al abuelo Valerio. Si se los lavaba por la noche, ¿para qué volver a lavárselos por la mañana? ¡No los había usado, por lo tanto seguían limpios!”

 

Luego están los suspensos. ¿alguno recuerda qué tan bien le iba en el cole? ¿erais de los que suspendían muchas materias. O de los que estudiaban para no suspender jamás?.

 

“—¿Eso que te ha dado tiene que ver con lo de la monopausia?”

De lo que si estoy segura, es que ninguno, ninguno de vuestros padres organizó una huelga, y conspiró con otros padres para organizar un frente común en contra de los malos hijos como vosotros.

 

“—Pues es muy sencillo —su padre dejó el mando de la consola y se puso serio—. Somos tus padres, no tus esclavos, así que desde hoy… Esto es una democracia: el poder del pueblo para el pueblo. Todos somos iguales. ¿Quieres comer? Te lo haces tú. La nevera estará llena, descuida, eso queda claro porque no tienes dinero para comprar nada. ¿Quieres ropa limpia? Te la lavas. ¿Quieres salir? Sales, pero eso sí, asumiendo tu responsabilidad. Nosotros ya no vamos a discutir más.”

¿Qué hacer para salir de este lío?

Angel, (el mejor amigo de Felipe) dice que cuando en la fábrica en la que trabaja su tío los trabajadores se declararon en huelga, hubo que negociar. Pero… ¿qué puede negociar un niño, cuando sus padres se declaran en huelga? ¿estarán los padres huelguistas dispuestos a negociar? En esta negociación, ¿cómo hacer que la lista de exigencias de los padres reduzca un poco?, ¿cómo hacer para que los padres entiendan que fueron niños?, ¿podrá Felipe sacar las zapatillas a la repisa de la ventana, saludar, jugar más tiempo con la consola? ¿aceptarán  los papás las condiciones de Felipe para levantar la huelga?.

 

La respuesta a estas, y más preguntas, la encontrarás, si decides ayudar a Felipe (o a sus padres según el lado del que te pongas) a hacer la lista de exigencias; porque en cuestión de huelgas, y peticiones, no hay nada escrito.

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