Reseña: Persona normal, de Benito Taibo

Reseña: Persona normal, de Benito Taibo

¡Permiso, permiso! que es martes y el sillón de lectura nos pertenece a los gatos lectores, y a mi. Como visteis  en la entrada de Sant Jordi, la jefa me regaló este libro y hoy vengo a reseñarlo lo mejor que pueda y sepa. Desde ya, agradecerte infinitamente arthemisa, porque fue un libro que me disfruté desde la primera hasta la última página, porque reí y lloré a partes iguales, y porque  contra mis deseos, el libro acabó más pronto de lo que hubiese querido.

 

Ésta es la historia, la historia de mi vida extraordinaria con Paco.

 

Datos del libro

Portada

  • Título: Persona normal
  • Autor: Benito Taibo
  • Editorial: Destino
  • Año de edición: 2011
  • Género: infantil y juvenil

 

Sinopsis

Tenía un par de padres divertidos y jóvenes, llenos de sueños y de planes. Pero a mis doce años, cinco meses, tres días y dos horas y cuarto, aproximadamente, me quedé sin ellos.

Desde que el tío Paco se hizo cargo de él, Sebastián ha vivido aventuras increíbles: tuvo un encuentro inesperado con un enorme felino, conoció a uno de los últimos vampiros que viven en el df; frente a su casa vio a un mítico personaje saltar de la góndola en la que viajaba, para rescatar a una joven de una inundación; consiguió un mapa estelar para un pobre extraterrestre perdido en la Tierra, sobrevivió el embate de un enorme monstruo marino, peleó al lado de los sioux para defender su territorio de los colonizadores… ¿Qué pasa con Sebastián? ¿Acaso no es una «persona normal»?

 

Opinión personal

Este libro es de esos que como pocos, creo que siempre tiene que ir en la mochila de alguien que como yo, es feliz con las cosas pequeñas que se cruzan por su vida, y a quien le apasionan temas raros surgidos de la imaginación y las ideas locas de unos pocos que se atreven a soñar y a creer en lo imposible.

 

Junto a Sebastián (casualmente se llama igual que mi mejor amigo) y su tío ‘Paco’ descubres cuan importante es soñar, crecer y divertirse. Cuan bonito es apropiarse de causas propias y ajenas y adoptarlas como tuyas. Descubres la importancia de las palabras y sus significados, y descubres cuanto amor y felicidad cabe en una adolescencia llena de aventuras.

 

—¡Ahhh! Usted está entendiendo perfectamente la lección del día de hoy. Las palabras, dependiendo del tono y la intención, cobran significados distintos. Si se dicen con mala fe, intentando herir, incluso las palabras aparentemente más sencillas pueden volverse horrorosas. Pero en el fondo, no son más que palabras.

—Pero hay algunas que cuando se dicen, todo el mundo se escandaliza.

—Porque no saben lo que significa. La gente le tiene muchísimo más miedo a las palabras que a los cañones. Las palabras han hecho revoluciones, puentes, caminos. Han logrado que la gente se enamore o se odie para siempre. Hay palabras grandes como monocotiledónea o gastroenterólogo y pequeñitas pero poderosas como paz. Importantes como justicia, imprescindibles como vida, valiosas como sueño, muy poco significativas como dinero… Lo importante es cómo se usan y qué se quiere decir cuando se usan.

 

Antes, mencioné las aventuras y las cosas divertidas… quiero preguntarte: sí, a ti que estás leyendo esta reseña: ¿alguna vez has ayudado a un extraterrestre perdido a encontrar el planeta de donde vino porque se perdió en una corriente de aire? ¿has hecho causa común con los aborígenes americanos para pelear y luchar contra los blancos que destruyen sus territorios?.

 

Le pregunté a mi maestra de historia acerca de la barbarie de los colonizadores norteamericanos contra las naciones y pueblos originarios de ese país y ¡mierda! Parece que está influida por las películas de Hollywood. Según ella, los colonizadores civilizaron a los indios que eran bárbaros y tenían costumbres salvajes.

Una rabia enorme me subió por el estómago. No me aguanté:

—¡Pues bonita manera de civilizar! ¿Según usted, asesinar, masacrar y deportar a campos de concentración a los dueños reales del territorio es civilización? —le cuestioné ofendido.

—Pues… No exactamente. Pero piensa en la potencia en que se ha convertido Estados Unidos desde entonces.

Además de todo proyanqui… Será por eso que tenemos que llamarla miss. ¿En qué estaban pensando mis padres cuando me metieron en este colegio de salvajes?

La dejé hablando sola. Diciendo linduras acerca de los trenes y los edificios y los malls que hay en San Antonio.

Tengo que hablar seriamente con el tío Paco sobre esta escuela. Como es mi tutor, tendrá que tomar cartas en el asunto y cambiarme a un lugar más civilizado.

Por lo pronto, ya me declaré sioux, comanche, apache, lakota, pienegro; anticolonialista y ferviente defensor de los usos y costumbres contra la aparente civilización, que por lo visto sólo sirve para llenarle de oro los bolsillos a algunos.

 

 

Salí corriendo y me senté en el pasillo. Me eché a llorar. ¡Por mi culpa había muerto el último de los vampiros mexicanos!

 

Vale, vale. En mi lista anterior no incluí lo de matar vampiros, pero coincidamos en que si Sebastián mató al último de los vampiros mexicanos, es más que aceptable que olvide un detalle como este. De la mano de nuestro protagonista, tenemos cada día, una nueva sorpresa, y nos enamoramos (yo por lomenos, de regalos tan significativos, como el que le hacen cuando cumple 13 años. No es una bicicleta, ni un ordenador portátil, o un teléfono de alta gama.

 

La mesa del comedor está llena de cajas. También hay por el suelo. Cuento, a ojo de pájaro, por lo menos treinta. No entiendo nada.

—Abre cualquiera. Son todas tuyas.

Me abalanzo a la más cercana. Quito desesperadamente la cuerda que la ata. El tío debió haber pasado toda la noche llevando cajas hasta allí.

 

Me gustaría poder decir más sobre este libro, o dar una opinión más detallada y clara sobre lo mucho que me gustó y lo feliz que me hizo. Pero no lo logro. Confío en que quien lea esta reseña y las citas que aquí he compartido, se anime a sumergirse en el mundo de Sebastián y el tío ‘Paco’.

 

—Te amo, Viernes.

—Y yo a ti, jefe —contesté.

 

 

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