reseña: No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, de Laura Norton

Buenas lectores, parece que últimamente solo aparezco por aquí para recomendaros novelas románticas con dejes de humor. ¿Se deberá esto a la época del año donde solo buscamos lecturas ligeras?
¡Sumerjámonos en la lectura de este nuevo libro juntos! ¡Vamos con la reseña!

Datos del libro

Portada

“Nunca he entendido a esa gente que dice que solo existe el presente y que hay que disfrutarlo sin pensar en el ayer ni en el mañana. Como si el pasado y el futuro no condicionaran de manera determinante el presente. Como si fuera lo mismo el presente de un chaval de veinte años que el de un anciano de ochenta. ¿Acaso pesa lo mismo un presente en el que solo hay futuro que un presente en el que ya solo queda pasado?”

Sinopsis

Si estás leyendo estas líneas es que te ha llamado la atención el título.¿Te gustaría decírselo a alguien?¿Serías capaz de decírtelo a ti mismo?Y lo más importante: ¿te gustaría mantener durante un buen rato la sonrisa que se te ha quedado en la cara? Pues esta es tu novela.Te podríamos contar con más o menos gracia de qué va la cosa, para que te hicieras una idea: que si la protagonista, Sara, es muy maja, que si tiene un trabajo muy interesante (es plumista, ¿a que nunca lo habías oído?), que si es un pelín obsesiva y alérgica a los sobresaltos… Por supuesto, la vida se le complica y se encuentra con que su piso se convierte en una especie de camarote de los hermanos Marx cuando en la misma semana se meten a vivir con ella su padre deprimido, su hermana rebelde y su excéntrico prometido y, sobre todo, el novio al que lleva mucho tiempo sin ver… Pero mejor no te lo contamos porque te gustará leerlo. Lo único que necesitas saber es que, desde el título, te garantizamos unas cuantas horas de descacharrante diversión como hacía tiempo que no disfrutabas.

“«Estoy diseñada para caer bien, pero no te fíes, atrapo a los tíos que me interesan y luego muestro mi verdadera personalidad. Y es horrible».”

La autora

b<>Laura

Laura Norton es el seudónimo que utiliza una escritora española, que por el momento desea permanecer en el anonimato y mantener así “un poco de misterio en este mundo tan saturado de información sobre todos nosotros.”

Por ello poco o nada sabemos de la escritora, que le gusta leer, y le gusta ver el lado divertido de las cosas.

“Eric asintió. Y Aarón, ni corto ni perezoso, lo abrazó. Con un abrazo de un amigo que no tiene ningún reparo ni ningún prejuicio absurdo en abrazar a un igual. Y de demostrar que le tiene afecto. Y eso también me gustó. Mucho.”

Personajes

  • Sara: es una chica que trabaja como plumista, vocación que descubre después de terminar la carrera de química. A través de una narración desenfadada y en tono de humor, iremos descubriendo cómo intenta levantar su negocio y seremos testigos de las muchas vueltas que puede dar la vida.
  • Lu: es la hermana pequeña de nuestra protagonista. Una mujer con mucho peso en la historia; un persona alegre, jovial, atrevida, decidida, sin pelos en la lengua, dice y hace lo que piensa y lo que quiere… vamos, todo lo contrario a Sara, ellas dos son como la noche y el día.
  • Aaron: el hombre perfecto, ¿no tiene que haber uno en cada novela? Pues el nuestro es este. Es el paradigma de la perfección del mundo moderno: guapo, atractivo, osado, romántico, sano (aunque fuma, pero eso mola porque le da el toque “malote”) y seguro de si mismo.
  • Roberto: es el novio de la protagonista. ¿Como definirlo? Pues… según nuestra compañera Iris: “está más perdido que el barco del arroz”. No le falta razón, pues es un señor que no sabe que es lo que quiere en la vida y, lo más importante, no sabe hacerle frente a sus problemas. Es el personaje que peor me cae de la historia, lo borraría de un plumazo. La frase que mejor lo define es la siguiente: “Sara, llevaba un año en París, y ahora me voy a quedar cinco años en China. ¿No ves que te estoy dejando atrás? ¿Acaso no lo pillas? No es tan difícil de entender.”.

“Y yo sé que tenía que decirle que no, que no lo necesitaba. Que eso habría sido lo sensato. Pero me moría por sentir su cuerpo pegado al mío.”

Opinión personal

Nos encontramos con una novela que te saca una sonrisa por lo absurdo de las situaciones que viven sus personajes.

Es el típico libro que te llevarías a la playa, ya que su constante ritmo y lo divertido de sus situaciones hacen que te olvides del mundo durante un tiempo, que dejes a un lado las cosas que te preocupan y disfrutes de la lectura.

He de reconocer que en un principio me costó mucho engancharme a la lectura, hasta el punto de plantearme dejarla pero… solo me hizo falta una “visita al zoo” para replantearme mi decisión y acompañar a estos personajes tan peculiares a lo largo del mundo.

La narración me ha gustado mucho, tiene puntos realmente divertidos, especialmente cuando se lía con ella misma y su conversación interior se convierte en un mejunje de contradicciones.

En la creación de los personajes tengo la sensación de que la idea de la autora era presentar un personaje desastroso y otro perfecto para contar eso de que “en el amor todo puede pasar”. Los personajes yo los considero demasiado previsibles, lo que hizo que la novela tampoco me llamase mucho la atención.

Es cierto que si que la recomendaría, pero solo para pasar un buen momento, no me parece una gran obra del creacionismo.

“—Cabrita bonita… si ya me voy… Ya me bajo, ¿ves?”
“—Que mal karma ni que mal karma, yo, que soy gilipollas, que tenía que haber leído el cartelito de que había una cabra. Pero es lo que me pasa siempre, que soy gilipollas —dije yo, empapada de arriba abajo, oliendo a basurero y empezando a sentir un frío polar.”

Opiniones de colaboradores

Arthemisa:

Lo primero que me llamó la atención de este libro fue su portada y su título. ¿Cómo iba a resistirme?

La historia que nos cuenta esta novela me resultó divertida y en algunas partes un poco predecible. Aún así, disfruté la historia y me pareció que el final quedaba bien cerrado. Como comprenderéis la segunda parte me chocó un poco. De la continuación de la historia de Sara hablaremos otro día.

Los personajes son peculiares, vamos que están de manicomio.

Nunca terminé de conectar con Sara. Me resultó un poco inestable por el cacao que tenía. En ocasiones me dieron ganas de gritarle que usara la cabeza. ¿Cómo se puede ser tan irresponsable e impulsiva?

La familia de Sara es para darle de comer aparte. Lu se lleva la palma, aunque su madre no se queda atrás y el padre… El término «crisis de la edad» se inventó por él. Sara nos demuestra que por amor se pueden hacer grandes gilipolleces y que pueden terminar siendo una divertida novela que disfrutar en la playa.

Jacquie:

No sé bien qué decir sobre este libro…

Los personajes me parecen torpes y patosos, si algo les puede salir mal, lo hará, les saldrá mal, realmente mal, la verdad. De todos quien se lleva la palma es Sara, la cual me da hasta algo de pena; la pobre ve como su casa es invadida por su hermana, su prometido y el padre de ambas justo antes de que su novio llegue de París.

Lucía, la hermana de Sara me parece una chica a quien se le dio todo desde siempre y ahora está acostumbrada a ello. Aarón, su prometido parece el más normal de todos junto a Roberto, el novio de Sara. Bueno, he dicho solo parece, que del libro no se salva ni uno.

Laura Norton nos presenta unas escenas tan inverosímiles como divertidas. Con este libro, sin duda, puedes pasar un buen rato y tendrás las risas aseguradas.

Samira:

¡Atención, spoilers!

No culpes al karma es una novela de corte muy similar (o eso pienso yo) a a aquella que reseñé hace algún tiempo. ‘Maldito Karma’.
Puedo decir que aunque a la pobre Sara le pasan las cosas más raras del mundo, en algo tiene la culpa por ser plumista.

Vale… tener, tener, no tiene la culpa; pero si es que empezamos con que tienes una profesión rarísima, no esperarás que el karma te llene de cosas normales.

De este libro se aprende, a tener mucho cuidado cuando haces cierto tipo de cosas con tu prometido, a decir que no, a tiempo, y no hasta cuando se te inunde el local y tengas a todo DIOS en tu piso.<>
Como raro y como siempre, acabo de darme cuenta que hice un spoiler del tamaño de la luna. Me disculpo desde ya… Es que no se quedarme callada.

Hay que decir, también, que tiene uno que conocer más plumistas como Sara. sí, más personas que te hagan unos calcetines con plumas de pabo real, o una chaqueta de plumas de colores. por aquello de parecer un águila real.

Salva

Un libro libertido, un libro de playa. si mis compañeras ya lo han dicho no me voy a quedar yo atrás. y es que es totalmente cierto, es una muy buena definición. personajes patosos, previsibles, con muy mal karma y aún peor suerte… pero sobre todo un libro divertido, un libro que, si eres amante de las historias cotidianas y ligeras te hará engancharte desde el primer minuto.

Particularmente, lo recomiendo. No es el libro entre los libros. Probablemente no gane un premio por ser creativo. Y es verdad. Pero para mí no hay dos tipos de lectores, quien lee La catedral del mar y Los pilares de la tierra y quien lee no culpes al karma; sino que creo que quienes leemos necesitamos de todo, de un equilibrio para organizar nuestra rutina lectora perfecta. Creo que es un libro muy acorde a la época, una muestra clara, si no clarísima de la vida moderna.

Los personajes, como ya dije arriba, me parecen muy previsibles. y como dijo Jacquie, son personajes que la cagarán en la medida que puedan en el máximo de situaciones posibles. Pero me quedo particularmente con la relación entre Sara, la normal, por decirlo así; y Lu, su hermana, la que ha tenido todo desde pequeña. es como el oficio de costurera, que yo creí enterrado, mostrado en un estorbes de Instagram. Si te ha gustado este libro y tienes ganas de más, no puedes perderte la segunda parte de No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas del que pronto haremos una reseña.

Citas

“Porque Aarón era así, lo mismo se colaba en un patio de monjas para ayudar a un amigo, como se colaba en el zoo para ayudar a la hermana de su novia, que te entendía y te decía lo que necesitabas oír. Estaba en su carácter. Pero también existía la posibilidad, claro, de que sus palabras fueran sinceras.”

“2. Ira. La quiero matar, a la muy desgraciada. Vuélvete a Rusia, y que te maten de hambre en el orfanato, y así te pongan sopa de pollo con sus plumas y todo. Malvada, Cruella de Vil, mujer sin corazón, veneno, que eres veneno puro, hielo en las venas, podredumbre en las entrañas. De eso estás hecha.”

“—Previsibles. A tu hermana le parecen previsibles. Pues claro que un vestido de novia es previsible, es para casarse con él. ¿Acaso quiere ir de astronauta para despistar?”

“—Vamos a morir desangrados a manos de cinco asesinos violadores. ¿Mejor así?
—Si se acercan les vomito encima. ¿Qué habré comido en ese avión?”

“La gente se declara en sitios bonitos —en una playa al atardecer, en un restaurante romántico a la luz de unas velas, en medio del campo en Chinchón bajo un manto de estrellas—, pero rompe en cualquier lugar…”

“Al parecer mi intestino se había doblado, o se había dado la vuelta en algún punto, y no dejaba circular los alimentos. O algo así entendí yo. Vamos, que lo del nudo en el estómago se acababa de hacer realidad de todas todas. Ya me había ganado un lugar en las enciclopedias médicas.”

“—Pues eso, que ya no lo siento, que lo busco y no lo encuentro. Escucho sus canciones, recuerdo sus tonterías, y nada. Lo que estaba ya no está.”

“—Ni peros ni nada. Tú estás a un paso de coronarte a nivel profesional. ¿Lo vas a tirar por la borda porque no puedes conseguir a un chico? ¿En serio? ¿Qué eres, una niña pequeña con una rabieta porque no le han regalado todo lo que esperaba? ¿Dónde está escrito que vas a conseguir todo lo que quieres? ¿No ves que es narcisista, infantil y, sobre todo, completamente irreal? Aprovecha lo que tienes y no lo eches a perder por la frustración de no conseguir una fantasía.”

“Y yo de repente entendí todos los besos de los cuentos de hadas. La bella durmiente, la Cenicienta… Todos estaban en ese. Porque hay besos que saben a final feliz, y a principio de todo.”

“—Sí, a la chica que sabía hacer magia con las plumas pero prefirió ser química.”

¡Nos vemos en la siguiente lectura!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.