Reseña: La escuela del bien y del mal, de Soman Chainani

¡Muy buenas, querides lectores! Soy Brillante, una fabulosa colaboradora y amigo de las redactoras de este blog. Me han concedido el honor de poder reseñar este libro y con mucho gusto me paso por aquí para dejaros mis opiniones sobre esta obra brutal.

 

En el seno del bosque ancestral

Una Escuela del Bien y del Mal;

dos castillos antagónicos,

el uno para los puros,

el otro para los crueles.

Aunque quieras, escapar no podrás.

Tu única huida posible

Un cuento de hadas será.

Datos bibliográficos:

Portada

  • Título: La escuela del bien y del mal
  • Autor: Soman Chainani
  • Editorial: Montena
  • Páginas: 448:

 

Sinopsis:

Sophie y Agatha, amigas desde siempre, aparecen una noche en la Escuela del Bien y del Mal, donde los elegidos aprenden a ser héroes o villanos. Sophie es la chica más guapa de Gavaldon y está decidida a convertirse en princesa de cuento. Agatha, con su gato negro y su aversión a casi todo el mundo, parece destinada a ser una bruja malvada… Y, sin embargo, es Sophie quien llega a la Escuela del Mal y Agatha quien aparece en la Escuela del Bien. Alguien se ha equivocado… ¿o no? Mientras Sophie intenta demostrar que es buena y conquistar al príncipe Tedros, Agatha solo quiere volver a casa. Pero, hagan lo que hagan únicamente sobrevivirán si permanecen juntas.

RESEÑA SIN SPOILERS:

Soman Chainani se une a la larguísima lista de artistas, que imitando a los hermanos Grimm (y a varies otres de la época), han hecho mano de fábulas y cuentos populares europeos para poder crear sus obras.

Aun así, seríamos necios al no rescatar la característica del autor que le ha hecho destacar y triunfar entre les jóvenes estadounidenses, convirtiendo esta saga en todo un best-seller. Soman hace un análisis a los cuentos de hadas, cogiendo de estos los roles y clichés que tienen en común. Es del juego con clichés de donde nace y se estructura la divertida novela.

Es imposible no reírse con este libro y no exageramos al decir que Soman Chainani es el Rick Riordan de los cuentos de hadas. Un mundo que roza lo absurdo, tal y como son los cuentos populares, que te envolverá al igual que a nuestras protagonistas.

RESEÑA CON SPOILER Y OPINIÓN

PERSONAL:

Para quienes leéis todo de seguido y os saltáis lo títulos de los fragmentos de las reseñas, os repito: ¡ESTO VA A TENER SPOILERS! Si eres de esos que aman los spoilers o que los necesitan para decidir qué leer, sigue leyendo. En caso contrario, te recomendamos que dejes de leer ahora mismo, te leas La Escuela del Bien y del Mal, y regreses a esta reseña. A partir de aquí, leed bajo vuestra responsabilidad; nosotras no nos responsabilizamos de los daños y perjuicios que puedan causar los hechos que os relataremos.

Una vez dejado en claro las advertencias, me siento obligado a empezar este fangirleo con un grito <INSERTAR AQUÍ CHILLIDO DE COLEGIALA PREADOLESCENTE>. Quienes habéis leído ya la novela me entendéis y estáis igual que yo. Soman Chainani es un bárbaro que ha creado un mundo increíble con unos personajes la mar de graciosos y cual sociópata ha usado eso como herramienta de tortura para nuestros corazoncitos.

Vayamos por orden. Primero, Sophie y Agatha. Una hermosa niña pija bien vestida que considera que donar ungüentos para el buen cuidado del cutis a un orfanato es una buena obra, y una emo antisocial que vive en un cementerio para no tener vecinos con su malhumorado gato negro y su madre la médica del pueblo, también conocida como la bruja. Este paralelismo entre pop-pink girl y gothic girl se ve reflejado en toda la obra. La novela, como bien muestra el fragmento del título “Bien y Mal”, posee un dualismo entre dos fuerzas totalmente indudable: colores pastel y colores negros; belleza y fealdad, amor verdadero y soledad…

Entendiendo esto, se nos presenta el conflicto principal. Agatha es fea, no se cuida el pelo ni el cuerpo, no come de forma saludable, le encanta el negro, tiene una personalidad huraña y es dueña de un gato negro. Sophie procura hacer buenas obras, cuida su aspecto, viste con buena ropa y es guapa. Según los parámetros de la sociedad de los cuentos de hadas, Agatha cumple todos los requisitos para ser una bruja y Sophie para ser una princesa. Pero los personajes se olvidan de los más importante, y es que al conocer bien a Agatha vemos que tiene buen corazón y personalmente diría que es el único personaje bueno de verdad; en cambio, Sophie es egoísta y sus buenas obras tienen siempre segundas intenciones. Esto llega hasta tal punto que varios personajes hacen alusión a que Agatha tiene dentro un Bien Puro y Sophie un Mal Puro.

Es emocionante vivir con ellas las diversas vicisitudes que se encuentran en la historia. El embrollo de tener que lidiar con una situación en la que no se sienten identificadas y como esto las lleva a conocerse realmente a ellas misma y ha descubrir lo que quieren en el fondo. Y la cosa empeora (aunque mejora para nuestro disfrute) cuando el Cuentista comienza su cuento.

Chainani no solo juega con los clichés, sino que se atreve a usarlos como denuncia social. Podemos ver varios enfrentamientos a los prejuicios de la sociedad sobre todo a manos de Agatha. La princesa que ama el negro se queja de lo sola y poco aceptada que se siente rodeada de gente que supuestamente es buena, denuncia que las princesas aprenden a tener buena postura y a embellecerse, mientras los príncipes aprenden a luchar con la espada y fortalecen su cuerpo. También critica el injusto castigo de las princesas por ir sin acompañante al baile y el tóxico comportamiento de sus compañeras y compañeros en su búsqueda de su amor verdadero.

Y jamás se me olvidaría lo más importante de todo. Y es que gracias a Agatha y a la intervención de Clarissa Dovey, que resulta ser el hada madrina de los cuentos, aprendemos que no importa cómo sea tú físico, eso solo afecta a la primera impresión, pero que la verdadera belleza deslumbra gracias al amor propio que se refleja en el exterior. Esa escena es preciosa, y aunque no lloro con las obras, he de admitir que me permití derramar una lagrimilla en honor a Agatha.

Sin embargo, estas acusaciones al carácter machista de los cuentos de hadas no omiten la presencia de otro tipo de prejuicios. Por ejemplo, el homófobo comentario de Kiko sobre cuan nefasto sería para las princesas que dos príncipes se amen o que Agatha suelte una acusación homófoba para denigrar a Tristan. La gordofobia de Sophie contra Dot es juzgada por Tedros, pero eso no quita que en varias otras ocasiones la novela hace alusión a que Dot debe adelgazar para ser bella; un claro ejemplo es cuando la magia convierte a la bruja gorda en una princesa con corpiño.

Y, por último, señalar que el sexismo de los chicos nunca se recrimina y que el mundo al estar inspirado en los cuentos de hadas está repleto de comportamientos machistas que sin querer los personajes tratan como algo correcto. Ante esta problemática, recomendaría no realizar esta lectura a quién se encuentre en un momento sensible de su vida o a quién tenga dificultades con el discernimiento, ya que puede dañar a algunas personas.

A pesar de estos defectos, la lectura nunca llega a ser pesada, sino que mantiene siempre un constante humor, que como hemos dicho al principio, recuerda demasiado a la guasa típica de las novelas de Rick Riordan. Personalmente, veo a Agatha como el único personaje “normal” en un mundo tan peculiar y extravagantemente sin sentido y los momentos más divertidos nacen de los encontronazos de la “normalidad” de Agatha y las absurdeces de los cuentos de hadas. En serio, espero que no hayáis leído este libro de noche, porque vuestras carcajadas han despertado a vuestros congéneres con certeza.

Y, por último, hablemos con seriedad del final. Sinceramente, creo fervientemente que Soman Chainani merece ser despojado de todos sus derechos humanos. En serio… Quién es tan cruel como para dejarnos un final así. Las escuelas se sumergen en el caos de los acontecimientos, Sophie la bruja se sacrifica para salvar a su mejor amiga y Agatha la besa, seguidamente desaparecen en una luz. ¿ALGUIEN ME EXPLICA QUÉ ES ESE FINAL? Eso no es el final de un libro es el final de un capítulo.

Yo conseguí este libro hace varios años atrás cuando el autor recientemente había terminado de escribir la trilogía principal, pero tristemente en la época solo estaba traducido el primer libro… Os imagináis cuanto odio contenido le guardo al autor por haberme dado ese final. Ahora, gracias a Jesusito, están traducidos los cuatro primeros libros y se está trabajando en la traducción del quinto libro, así que estoy devoran la saga como si fuese agua en el desierto.

En conclusión, esta obra tiene un worldbuilding con huecos y está construido por absurdeces, pero eso es porque así son los cuentos de hadas. Soman Chainani ha creado un mundo mágico de héroes/heroínas y villanes que desde la simpleza ha conquistado múltiples corazones.

Sigo con la lectura de las secuelas y espero daros pronto una reseña de estas.

Intervención de  Attenhea:

Hola mortales.

Me cuelo en la reseña de Brillante porque él me ha dejado y porque para qué mentir, me da a mí la real gana.

Quienes me leéis supongo que sabéis que las lecturas conjuntas y yo no nos llevamos nada, pero que nada bien, pero con Brillante ha sido… de verdad, querida, más lecturas así, por favor, eres la única que me sigue el ritmo y te adoro por eso.

No conocía este libro, me lo recomendó aquí la compi y la sinopsis me fascinó, así que cuando me liberé un poco de lecturas y mientras ignoraba mi muy creciente pila de pendientes, me embarqué con Brillante en esta lectura que me ha hecho reír y gritarle, aunque él no tuviera la culpa de nada, si no el autor cabrón que me ha hecho sufrir tanto.

Esta historia está llena de tópicos maravillosos que en cualquier otro libro se me hubieran hecho pesados, pero Chainani sabe manejarlos de tal forma que solo esperamos seguir leyendo para descubrir con qué más lindezas nos sorprende.

Para empezar, la escuela del bien, un sitio luminoso, hermoso, lleno de colores suaves, amor, dulzura y cursiladas barias. Os lo voy a confesar, a mí me recordó a la escuela de Alfea, donde estudian las Winx. Soman Chainani la describe en colores azules y rosas, con jardines y hasta un río, de verdad, es que es tal cual Alfea. En cambio, la escuela del mal, la veo como una especie de Torre de Nubes, tan oscura, siempre tronando, tan siniestra.

Las protagonistas son tan diferentes entre sí. Al principio parece que Sophie no considera amiga a Agatha, sino una buena obra, pero según avanza la lectura vemos que no, que en realidad sí que la quiere, sí que son realmente amigas, aunque sin duda Agatha es más noble que Sophie.

Según las conocemos podemos pensar que es Sophie la princesa y Agatha la bruja, Chainani juega con el tópico de princesa hermosa, vestida de rosa y de larga cabellera de oro, vamos, tal cual es Sophie. Agatha por su parte es carne de bruja se la coja por donde se la coja, no es ni bonita, ni delicada ni le gusta el rosa. ¿Qué hace en la escuela del bien? ¿Por qué Sophie está en la del mal?

Porque el exterior no lo es todo. Lo aprendimos en La Bella y La Bestia. Bestia es un monstruo por fuera, pero sigue siendo un príncipe, lo mismo pasa con estas chicas, esconden mucho más de lo que muestran a primera vista.

Me encanta como el autor describe a todos los personajes y las escuelas, me parece súper curioso como describe las escuelas de la misma forma, empezando en el mismo punto y siguiendo a las chicas que ven lo mismo, pero cada una en su propio entorno.

Destaco personaje favorito, obviamente. Profesor Sader, please, ven a que te dé el premio a personaje favorito. No sé por qué, pero Sader me despierta ternura, me gusta mucho este personaje, aunque no tiene un papel protagonista, es un ser secundario, al menos hasta el final.

También destaco a Agatha, me encanta cómo se comporta, como deja clara su opinión con respecto a los cuentos y como vemos, a través de sus ojos, lo estúpidos que son muchos de ellos y los grandes errores que guardan en su interior.

Me encanta cuando ella se planta y se niega a ser rescatada por el príncipe, si puede sacarse sola las castañas del fuego, lo hace y no se queda de brazos cruzados.

Poco más que deciros, lectores, que me gusta Tedros, al principio me gustaría hacerle saltar los dientes de un puñetazo y hacerle girar la cabeza tanto como a la niña del exorcista, pero bueno, se va pasando cuando lo conocemos un poco. Al final del libro solo he querido castrarlo con un cascanueces, así que ni tan mal; me cae bien, que es lo importante.

Si Brillante reseña los demás libros, intentaré colarme por aquí de nuevo si me deja y espero, que esta no sea la única saga que leamos juntas, no por nada me ha pedido que seamos pareja lectora y eso, mis amores, es mejor que cualquier cosa.

Brillante y Attenhea, unidas por el eterno hilo de la lectura, listas y preparadas para coger el segundo libro y volver a la escuela del bien y del mal.

Un último apunte, lectores. Hemos llegado a la conclusión de que yo me iría a la escuela del mal y sería bruja y Brillante se iría a la escuela del bien, es demasiado bueno como para estar en la del mal. Pero, aunque él esté en una y yo en la otra, seremos como Agatha y Sophie, amigas per saecula saeculorum.

 

 

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!

 

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