Reseña: Gente que viene y bah, de Laura Norton

Reseña: Gente que viene y bah, de Laura Norton

Hola lectores.

El viernes 18 se estrenó la adaptación del libro Gente Que Viene Y Bah, de la autora Laura Norton. Para ayudar a quienes la vean a refrescarse la memoria, he decidido hacer la reseña del libro que ha inspirado esta película.

¿Leemos? ¡Allons-y!

Datos bibliográficos

Portada

  • Editorial: Espasa
  • Temática: Novela contemporánea
  • Colección: ESPASA NARRATIVA
  • Número de páginas: 456

 

Sinopsis.

De Bea, la arquitecta joven, talentosa y guapilla que protagoniza esta novela, no se puede decir que sea gilipollas, pero de lo que no se puede dudar es de que su karma es tirando a pésimo: en la misma semana, pilla a su novio (perdón, su prometido) enrollándose con una de las presentadoras más monas de la tele, para, acto seguido, ser despedida con una indemnización ridícula.

Con el desastre en los talones, Bea no tiene más remedio que volver a su pueblo natal, donde, además de un paisaje idílico, le espera un futuro incierto, una familia como poco peculiar… y un vecino digamos que «misterioso».

 

Reseña personal.

“¿Cuántas probabilidades hay de que te toque el gordo de la lotería? ¿Y de sufrir un accidente aéreo? ¿Y de que el hombre con el que estás a punto de casarse se líe con una de las cinco famosas de su lista de «famosas con las que mi novia me dejaría acostarme»? ¿Cuántas probabilidades hay? ¿Cuántas?”

Imagina.

Trabajas en un estudio de arquitectura que acaba de granar un premio por ti, gracias a ti. La persona con la que sales te pide matrimonio y le dices que sí. Todo te va bien, todo te sale genial, pero…

Te van a despedir, te vas del estudio de arquitectura, te dan mil euros de finiquito y como si eso no fuera poco, la persona con la que te vas a casar se ha liado con una presentadora de telediario guapísima, con tres másteres y que habla cuatro idiomas.

¿A que tu vida ya no es tan buena?

Decides mandarlo todo a la mierda, irte al pueblo en el que creciste y refugiarte con tu peculiar familia, pero… Se te olvidó quitar de tu maleta los problemas y cuando estos llegan a tu casa…

Opinión personal

“Porque casi por inercia, o por costumbre, o porque es mucho más cómodo, acabamos por actuar de la manera en que la gente cree que somos. Si estás con un amigo que cree que eres la más simpática —no es mi caso pero como ejemplo vale—, tú te comportarás de esa manera para no decepcionarlo. Si quedas con una amiga que siempre alaba tu rapidez mental, tú te mostrarás incisiva. Y así. Por eso pensé que unos días con mi familia podrían servir para dejar de lado mi yo más histérico y sacar a relucir a la persona sensata que yo sabía que había en mí.”

Divertida, adictiva, desternillante, novedosa, ridícula en ocasiones, reflexiva a veces y muy muy recomendable.

De esta autora el libro que más me gusta sin lugar a dudas es este. Tiene elementos divertidos que seguro no encuentras en otros libros. Por ejemplo, un Mercedes rosa, ¿Quién se compra un Mercedes rosa? ¿Y por favor, quién contrata a una arquitecta y se deja una fortuna para una construir una casa en el árbol de su jardín? ¡NADIE!

Esta autora nos mete de lleno en un mundo de dramas, de risas, de bochornos y de secretos familiares que te dejarán con la boca abierta de par en par.

Pero no todo son risas, también entre sus páginas hay momentos reflexivos como este, en el que Bea nos enseña, o más bien enseña a su sobrino, una ley de vida importante, algo que muchas veces ignoramos y no hacemos solo por comodidad:

“—¿Tú conoces la teoría de la zona de confort? —pregunté yo.

—¿Eso qué es? —preguntó mi padre.

—Que uno siempre está muy cómodo haciendo lo que sabe hacer, pero para avanzar, uno tiene que arriesgarse, salir de su zona cómoda, de confort, y atreverse con nuevas cosas. Por supuesto da miedo y es probable que haciendo lo nuevo te sientas torpe, o desentrenado, o que estás meando fuera de tiesto, pero es la única manera de progresar.”

Como ya he dicho, aquí se encuentra de todo, hasta reflexiones… Un tanto peculiares, reflexiones sobre la eternidad de la vida:

“—¿Y qué? ¿Cuántos años tenía Romeo? ¿Y la de la canción del Dúo Dinámico? Quince. Y que no lo digo en plan frívolo. ¿Qué mejor manera de ahuyentar a la muerte que afirmando la vida? Y para eso no hay nada como un polvo. Cada encuentro sexual es un pulso que se gana a la muerte. Eso no sé quién lo dijo, pero alguien que pensaba mucho, seguro. Aunque yo no estoy del todo de acuerdo, porque hay polvos tan mediocres que lo único que te producen son bostezos y ganas de salir corriendo. Pero los buenos, los buenos, ah, los buenos te hacen eterno, Fin.”

Se puede ver entre estas palabras que una familia puede hablar de todo, que la confianza entre familiares es en ocasiones hasta abrumadora:

“—Tu problema, amigo, esa hipersensibilidad, ese terror a la muerte, es tan antiguo como la humanidad, y hay tres maneras de afrontarlo: filosóficamente, científicamente o religiosamente. Eso es así. Puede que te decantes por uno de esos tres caminos. Yo con que no acabes de cura me conformo.

—No me veo.

—Mejor. Y también puedes solucionarlo… ¿cómo? Sí, echando un polvo. Que es más divertido y te deja más satisfecho.”

De mis personajes favoritos destaco en primer lugar a León, protagonista de las citas arriba mencionadas. León es el hermano pequeño de Bea, un chico que no sabes por dónde va a salir, un joven… Peculiar, sensato, alocado, sin pelos en la lengua y muy muy directo. Es él el protagonista de una de mis favoritas escenas del libro:

“—¿Me puedes decir quién ha invitado a Jacobo a tu cumpleaños?

—Yo, bueno, tu hermano me pidió permiso y le dije que claro, que viniera.

—¿Lo ha invitado León? ¿Pero de qué lo conoce?

—Hija, es su amigo, su fabari.

—¿Su fabari?

Yo no estaba entendiendo nada. ¿Qué rayos era eso de fabari?

—Sí, así lo llama él. Será de favorito, yo qué sé —añadió mi madre.

—Fuck buddy, mamá, es mi fuck —aclaró León desde la mesa del comedor, al parecer todos se habían enterado de mi conversación privada. Qué oído.

—Ah —dije yo. Pero enseguida me di cuenta de lo que acababa de decir León. ¿El camello era el qué de mi hermano?”

En resumen, León, te quiero.

Otra de mis personajes favoritos es Ingrit, la arquitecta maravillosa checa que aparece a mediados de la novela y con la que Bea comienza a tener trato. Mi compañera Arthemisa, más abajo os contará por qué la adoramos ambas tanto. Ingrit nos ha dado unos consejos para la vida diaria que… Bueno, que piso a mi amiga y ella es la que os lo va a contar.

Mi último personaje favorito es Teo, un… Psicólogo de ojos claros muy majo del que ya conoceréis más cosas si leéis el libro.

No todo es bueno en esta novela, hay una cosa que… Me chirrió mucho en su momento y es cómo reacciona Juan, el marido de Débora al saber algo que padece su hijo Osquítar. No me gusta la visión que tiene y cómo reacciona, porque ante todo el niño va a ser como todos los niños y eso no parece ser importante para su padre.

Volviendo a lo bueno de la novela, destaco a Diego, un pelirrojo que… Hay que tenerlos bien pujestos para en primer lugar conducir un coche rosa y en segundo para ser el propio Diego. La evolución de este personaje es pasmosa, pasa de ser un borde, un seco, un antipático, un antisocial, un… Mejor me callo, a ser una persona afable, eso sí, hay que conocerlo primero:

“Estiré el brazo, y con la punta de mis dedos pude alcanzar el billete. Me levanté lo más rápido que pude, o sea a velocidad oruga, y cuando ya estaba casi del todo incorporada, le vi. Diego estaba enfrente y cerca de su coche rosa, con una bolsita de farmacia en la mano. Me miraba fijamente. De un soplido apartó los pelos que le caían del flequillo sobre sus ojos, y también ayudado por sus dedos.

—¿Qué pasa? —le pregunté. Y ante su silencio seguí hablando—: Ahora no te estaba siguiendo.

—¿El otro día sí?

—No, tampoco. Aunque estarás acostumbrado.

—¿A que me sigan?

—A que te miren.

—¿Y eso?

—Lo sabes de sobra.

—No.

—Solo alguien que sabe que es guapo se atrevería a conducir un Mercedes rosa. —Sí, señoría, eso acababa de salir de mi boca. Abajo el alcohol.

—¿Los feos no pueden conducir coches rosa? —preguntó.

—Los feos no quieren llamar la atención.

—Gracias, supongo.

—¿Por qué?

—Por la apreciación.

—¿Qué? —El alcohol me hacía intrépida, me hacía osada y desvergonzada, pero desde luego no me hacía lúcida.

—Que me consideres guapo, digo. Que gracias.

—Estoy borracha, con cinco copas veo guapo hasta al Fary. Así que tampoco te emociones.

—¿Y cuántas llevas?

—Voy nivel Fary, ya.”

 

Espero poder ver pronto la película, y cuando la vea, volveré con mas Gente Que Viene Y Bah, pero de momento me callo aquí, que Arthemisa también quiere opinar. ¿Leemos?

 

Para mí, la mejor novela que ha escrito Laura Norton.

Una historia que habla de seguir adelante, de superar una ruptura, de la familia, de los sueños, de la vocación y de las tonterías que hacemos sin pensar.

Me he releído esta novela, para venir a dar mi opinión y me ha encantado. Me he divertido con la lectura como la primera vez que me sumergí en la historia.

Bea es impulsiva, tiene mucho carácter y un mal genio impresionante. Su familia también es muy impulsiva y eso provoca ñas situaciones tan alocadas y divertidas que vemos en esta novela.

En esta novela se nota como ha mejorado la pluma de la autora desde que escribió no culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas. Los personajes están mejor dibujados, dan más vida a la historia y resulta inolvidables.

Si tuviera que escoger personajes favoritos serian León, el hermano pequeño de Bea e Ingrid, la arquitecta que conoce en Cantabria.

León es un personaje que no sabes por donde va a salir. Tiene una conversación con su sobrino Fin, que resulta muy divertida y que como bien dice Bea, muestra una cara poco conocida del personaje.  (Leer más arriba)

En cuanto a Ingrid. Esta mujer tiene una frase muy memorable. Ingrid es un personaje genial, firme, con carácter, con las ideas claras y con un acento que da un toque muy especial.

“—Vale, mañana empiezo. ¿Te parece bien? ¿Me devuelves la nota, por favor

—Claro. Pero una cosa, las bragas siempre puestas.

—¿Qué?

—Líos amorrosos con los clientes no. Me juego mucho.

—¿Y me dices tú lo de los líos amorosos, precisamente tú?

—¿Qué quierres decir?

—Ingrid, que todo el pueblo sabe de tus… tus… escarceos. Que como sea verdad solo la tercera parte de lo que cuentan te has debido de tirar a todos los hombres solteros, casados y divorciados de media Cantabria

Ingrid se lo pensó antes de darme una respuesta. Su mirada era inescrutable, no tenía ni idea de lo que estaría pasando por su cabeza.

—Pero yo soy de… hielo. Tú, una inestable.

—¿Y tú qué sabrás?

—Yo sé. Brragas puestas”

Esta novela está llena de personajes diversos y alocados, pero también los tiene irritantes.

La chica del telediario. Lo sé, lo sé, estaba tardando en hablar de la famosa Chica del telediario, esa que tenemos hasta en la sopa. Es un personaje al que coges manía por Bea. Esta presentadora está en casi todo momento mencionada por Bea o sus familiares, las pocas apariciones que tiene solo hacen que te caiga peor.

“—Chavela, fue un beso con la tía más guapa de toda la cadena. En una cadena que está llena de guapas, que hasta para presentar el telediario las cogen de Victoria Secret. Y tiene tres másteres, y dos carreras, y sabe cinco idiomas, la muy hija de…”

Aunque, bien visto, sin la chica del telediario no tendríamos novela.

Como dije al principio esta novela habla de vocación, la de Bea, y de sueños, construir una casita en un árbol. Este sueño es el que va a romper la monotonía familiar y a poner patas arriba el pequeño pueblo en el que transcurre la historia.

Si Bea es impulsiva y malhumorada. Diego es todo lo contrario, Este pelirrojo tiene mucha paciencia y toda la calma que le falta a Bea. Es quizá el personaje que tiene una evolución más notable, ya que vamos descubriendo que tras ese hombres reservado y tranquilo se esconde algo más.

“—Cállate, anda —le dije, sin saber muy bien cómo tomármelo. No le imaginaba yo tan payaso—. A ver si se me va a caer la imagen que tenía de ti.

—¿Y qué imagen tenías?

—Alguien borde, seco, introvertido, con secretos…

—Que es como se supone que tienen que ser los viudos, ¿no?

—No, lo digo por lo que he visto, por lo que me han contado…

—Ya siento decepcionarte… Pero es muy agotador estar enfadado y triste las veinticuatro horas. Y, si me permites, estaba teniendo una charla con nuestra amiga.

Él volvió hablar a la pantalla.

—Yo soy Diego, encantado. Viudo, con six pack, pelirrojo, forrado […] sigo siendo un partidazo. Menos introvertido y misterioso de lo que Bea pensaba, pero nadie es perfecto.”

 

Ya os digo que esta es la novela que más me gusta de Norton, y aunque tiene detalles que me chirrían un poco, sigue gustándome como la primera vez.

No entiendo como Gente que viene y bah, no tiene una segunda parte. Tiene un final muy abierto y me gustaría saber que es de los personajes.

Hasta aquí mi colaboración en esta entrada. ¿Os animáis a visitar Cantabria?

“—Deberían declararte monumento autonómico. Y que estuvieras en el top five de las cosas que una debería visitar en Cantabria.

—¿Ah sí?

—Sí, que llenaran vallas enormes con tu foto, así, como estás ahora.

—¿Con algún eslogan?

—Cantabria te espera con las piernas abiertas.”

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!

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