Reseña: el (sin) sentido del amor, de Javier Ruescas

Reseña: el (sin) sentido del amor, de Javier Ruescas

Mi compañera Arthemisa apareció a principios de año con la reseña de Proibido creer en historias de amor, de Javier Ruescas, y yo decidí darle una oportunidad a este autor.
¿Cual es nuestra opinión de esta nueva novela?

Datos del libro:

Portada

  • Título: El (sin) sentido del amor
  • Autor: Javier Ruescas
  • Nº de páginas: 224
  • Editorial. Montena
  • Encuadernación: Tapa blanda.

Sinopsis:

¿Qué harías si tu mejor amiga se enamorase del rompecorazones oficial de tu ciudad? La fiesta que da inicio a las vacaciones parece sacada de una peli: una casa enorme y un montón de chicos bebiéndose el último verano antes de la universidad. No es el ambiente de Lana, ella preferiría estar con la cabeza metida en sus ilustraciones. Pero Ciro, el blogger anónimo del momento y su mejor amigo, la ha arrastrado hasta allí porque dice que es donde está la emoción. Y lo cierto es que no se equivoca: en esa fiesta Lana conoce a un chico muy interesante con quien se siente inesperadamente cómoda; la anfitriona tiene una gran bronca de celos con su novio y Julia, la mejor amiga de Lana, no llega a encontrarles porque de camino a la fiesta se topa con un perfecto desconocido y decide pasar la noche con él. El problema es que esos tres chicos: el interesante de Lana, el novio infiel de la anfitriona y el perfecto desconocido de Julia, son la misma persona: Jac, quien además va a empezar a trabajar con el padre de Lana el lunes siguiente. ¿Tiene sentido? Este verano, Jac y Lana están atrapados en el mismo universo y parecen destinados a colisionar una y otra vez hasta que lo descubran.

Opinión Personal:

Un chico, varias chicas y, sobre todo, una fiesta de película.
En esta novela nos encontramos con una historia que podría acompañarnos en un día de playa o al calor de la cocina de leña. Es una historia con una trama fácil de leer y, sobre todo, una historia que nos enseña como de humillante puede ser la vida de Lana, lo que nos hace evadirnos de nuestra vida.
Para sus 17 años, Lana me parece una chica muy inmadura y pesada; me parece que esta chica actúa por impulsos, por eso se dedica a investigar a Jacobo Casanova y, a pesar de actuar por impulsos, me parece que no se atreve a dar el impulso más importante de su vida: decidirse a estudiar lo que realmente le gusta.
En contraposición con Lana tenemos a Ciro, que es la persona más divertida de la novela: es un chico muy divertido, alguien dispuesto a echarte una mano en tus peores momentos pero, sin lugar a duda, lo que más me gusta de este chico es su afán por conocer los cotilleos de todo el mundo. ¿Puedo hacerme amiga de él? En mi ganaría una lectora afanada de su novela, ya que vivo por y para cotillear con Arthemisa y Attenhea.
Sobre Jack no tengo una opinión fundada, puesto que en un principio me parece un idiota engreído y, se supone, que a medida que la historia avanza debería caerme mejor por lo que vamos descubriendo de él, pero no es así. Me cae pesado todo el tiempo y, a pesar de que sin él no habría historia, preferiría que el autor rompiese cualquier relación con este Casanova y que nos dejase disfrutar más de mi “amado” Ciro.
Esta ha sido la primera novela de Javier Ruescas que ha llegado a mi. Pensaba ue el autor iba a tirar más de la sinopsis, ya que desde un principio crees que te va a enganchar, pero la sorpresa es mayúscula cuando ves que no, que Lana va a chocar con Jacobo Casanova tantas veces solo y exclusivamente porque ella quiere. Desde un principio nuestra protagonista podría abandonar al machirulo Casanova en su club, pero como decide ir de heroína a salvar el culo de su mejor amiga, al final terminamos soportando sus encontronazos día si y día también.
El final me parece horrible, hasta el punto de que el autor ha conseguido con ese final que Lana me caiga mal. ¿A caso le costaba mucho guardar la caña de pescar hasta ver a otro pez?

Opiniones Colaboradoras:

Attenhea:

Un libro con una trama que podría explotarse más. Cuando leí la sinopsis pensé: ¡Ala! Que libro más chachi; pero cuando lo empecé mi ilusión se fue desinflando poco a poco.
Para empezar: Lana, me parece una chica un tanto… Peculiar, con ella he parado la lectura muchas veces debido a la vergüenza que me causaban muchas de sus acciones.
Sigo con Julia, de ella no sé bien qué decir. Aún no entiendo por qué, pero no me caía bien esa chica y por muchas vueltas que le doy sigo sin saberlo. Termino con Jacobo, ¿sabes la de problemas que te hubieras ahorrado siendo sincero?
La base de este tipo de libros es siempre la misma, uno de los dos miembros de una pareja oculta algo a la otra y esto causa un cabreo que parece irremediable, pero que por azar de la vida se termina solucionando y olvidando y están juntos para siempre.
Me gustan los libros románticos como a la que más, llego a ser muy ñoña a veces, pero los tópicos en este libro florecen como los almendros en primavera y no lo digo como mala crítica. Esta historia viene siempre genial para olvidar un poco la realidad, es un libro fácil y rápido de leer. Si bien es cierto que no te va a cambiar la vida, pero sigue siendo una historia bonita que a mí me ha hecho sonreír en más de una ocasión.
Para terminar, tengo que hacer el llamamiento a mi personaje favorito…
De todos los que podría decir, el elegido es… ¡Ciro! ¡Levántate y recoge tu premio!

Este es uno de los vinos más caros del mundo y lo están utilizando para hacer sangría. ¡Es un crimen! Así que he hecho lo único que estaba en mis manos: salvar una copa y huir de allí como un refugiado de guerra. Creo que voy a regar el jardín con él mientras grito: «¡Sé libre, sé libre!». —Se recolocó las gafas y añadió—: A lo mejor crece una parra.

Dioses, me gustaría ser amiga de este chico, está en todos los fregados y además, por si fuera poco, los escribe y lo mejor de todo, nadie sabe quién es la persona que airea las vidas de todo el mundo. Ciro es yo en la vida, donde pueda haber salseo ahí está él. Este chico es el significado de maruja elevado a la quinta potencia.
¿Dónde está mi Ciro personal?

Arthemisa:

Una historia divertida y ligera que te hará pasar una buena tarde.
Me llamó mucho la atención que el protagonista de esta novela se llamara igual que el famoso filósofo italiano, que tuvo más fama por sus aficiones que por sus escritos. En fin, no he venido a hablar de las aficiones de famosos italianos.
Hablemos de esta divertida novela de amor, que me leí en una tarde y me hizo reír a carcajadas.
La protagonista sin quererlo ni beberlo se mete en cada jardín… ¡Y todo para evitar a Jacobo! Esto me hace preguntarme como se puede ser tan desastre. En defesa de Lana diré que me encantaba su vena creativa y me reía con sus ideas de bombero. Ideas que en ocasionen deslumbraban por su sin sentido.
Hablemos del más mejor personaje de la novela. ¿Por qué Ciro no tiene su pistoria? Este hecho me tiene indignada. Ciro es LA MARUJA de esta novela y eso hace que me caiga taaan bien. Admitamos que las que estamos colaborando en esta reseña seríamos asiduas lectoras de su blog.
Ciro es de esos personajes que me gustaría sacar de su libro para poder conocerlo más y marujear con él.
Vamos a hablar del personaje que peor me cae de toda la historia. Prometo no ponerle mucho a caer de un burro, serñe buena.
Querido Jacobo: me caes mal. no existe abogado defensor capaz de hacerme cambiar de opinión respecto a este personaje. Me parece una idea súper original que el autor reflejara la cara más pícara de Casanova. El problema viene cuando ves como intenta ligar hasta con las piedras. En serio, no es posible ligar tanto y con tanto éxito.
Ya veis que esta novela está plagada de personajes muy diversos y que algunos me caen mejor que otros.
La verdad que el escenario en que se mueven estos protagonistas me resulta demasiado perfecto. Quizá artificial sea un mejor adjetivo, es todo muy bonito y perfecto e irreal. No sé existe término medio.
En líneas generales la novela me ha gustado, me lo pasé bien y me eché unas risas. Si os paetece una novela ligera para pasar la tarde podéis echarle un ojo.

Citas:

Creo que, de entre todos los sentimientos, el amor es el más difícil de representar. Pero la pintura abstracta es la que mejor puede hacerlo.

La vida es como un rompecabezas en el que todo encaja cuando lo necesitamos.

Las historias esperan que las descubras y las compartas.

Siempre he pensado que la amistad lleva incorporada una tanda de superpoderes que ríete tú de la posibilidad de volar o de atravesar paredes. Los que yo digo son más alucinantes. Y útiles, o peligrosos, según el lado de la balanza en el que te encuentres. Con ellos, eres capaz de sentir si le pasa algo a tu amigo, aunque estés de vacaciones en la otra punta del mundo, te permite descubrir vídeos y fotos de internet que debes compartir al instante o te ayuda a saber cuándo es más útil un abrazo que un millón de palabras.

Él me devolvió el apretón con energía, pero sin hacer daño ni apartar sus ojos de los míos. Un apretón de manual, de los que a mí me gustaban. Como si nos conociéramos de hacía tiempo. Como si quisiera que supiera que podía confiar en él a pesar de la manera tan extraña en que había comenzado nuestra conversación.

Historias enredadas en un ovillo. Escoges un trazo y lo sigues mientras imaginas lo que pasa en la pintura.

—Quiero aprender a ser como tú —me confesó entonces—. Quiero dejar de preocuparme por los malditos chicos. Quiero dejar de agobiarme porque no me quieren como quiero que me quieran o porque han dejado de quererme como yo les quiero.

—¿Qué te pasa? ¡El verano acaba de empezar! No puede ser que hayan llegado los dramas tan pronto. Eso solo le pasa a gente como Nadia Vidal.
—No, amigo, los dramas nos llegan a todos y en todo momento. A la gente como Nadia Vidal lo que le pasa es que le suceden siempre en público —dije esbozando una sonrisa.

Recuerdo que de niña jugaba a imaginar que los lápices de colores escondían un mundo que yo tenía que descubrir.”
“A veces echaba de menos los años en los que Alejandra me perseguía a todas partes para enseñarme su nuevo peluche o su último dibujo o, sencillamente, para estar a mi lado. Entonces no lo apreciaba. Más bien me molestaba tener a una niña tan pequeña pegada continuamente a mis piernas. Pero en esos momentos no me habría importado saber cómo acercarme a ella para preguntarle apenas qué tal le iba más allá de lo que contaba en las cenas y comidas familiares.

Y respecto a las habladurías, Lana, déjame que te dé un consejo: en todas partes, y sobre todo en esta ciudad, tienden a surgir con una facilidad pasmosa y a extenderse más deprisa que la pólvora. No digo que lo que me has contado sea mentira, pero yo también he sido joven y sé lo mucho que pueden llegar a magnificarse determinadas tonterías cuando tienen que ver con el amor. A lo que voy es que, antes de repetirle a nadie lo que me acabas de decir, te asegures de que es verdad. E incluso entonces, convéncete de que haces más bien hablando que guardando silencio.

Pero el tío era él. Las circunstancias eran las que eran y, que yo supiera, seguíamos atrapados en el mismo universo en el que parecíamos destinados a colisionar una y otra vez.

—¿No te parece extraño lo fácil que resulta enamorarse de alguien y lo difícil que es llegar a conocerlo de verdad?

—Kandinski decía que el peor enemigo del arte era el crítico, así que probablemente estaría encantado con que no pudieras valorarla.

—No hay peros. Solo maneras diferentes de entender el arte, nada más. Como decía Kandinski, en el arte no hay reglas porque el arte es libre. Y si tú te sientes feliz pintando para ti sola, ¿quiénes somos los demás para decirte que cambies?

—Es difícil. —Y desvió la mirada a lo lejos antes de mirarme y decir—: Pienso que el arte merece ser compartido y llegar a otros. Crecer con cada interpretación, tener una forma distinta según quién lo mire. Por eso me gusta el abstracto. Y también pienso que los pintores o los músicos o los escritores solo somos instrumentos para que se haga realidad, y no deberíamos ser más importantes que el lápiz que utilizamos, el micrófono que nos graba o el piano que tocamos.

—¿Alguna vez te has preguntado por qué nos preocupa tanto lo que piensen los demás en lugar de vivir la vida como nos da la gana?
—No sé… Algunos, los que menos tal vez, lo hacen para ayudarnos y aconsejarnos. El resto…, supongo que sus vidas son demasiado aburridas para enfrentarse a ellas cada mañana y es más fácil intentar meterse en las de los demás.

A veces la amistad no consistía en entender ni en preguntar, sino en esperar y en escuchar todas las respuestas no pronunciadas.

Quizá tuviera alguna segunda intención para intentar caerme bien, pero no pude evitar un cosquilleo de orgullo al sentirme de alguna manera especial, diferente a las demás chicas con las que había salido. Supuse que ese era el don de Jac: hacer sentirse a todas las mujeres únicas… antes de hacerlas trizas por dentro.

—Jac puede llegar a ser como la resaca del mar o… un tornado que te arrastra hacia él. Desde el momento en que te habla por primera vez, te sientes como si fueras la única persona que le importa en todo el planeta. Y quieres aprovechar cada segundo que tienes, cada minuto libre con él. No solo tienes la sensación de que podrías hablar de cualquier cosa con él sin aburrirte, sino que además coincidís en todos los temas que más os gustan a los dos. ¿Me equivoco?

—Estas historias te hacen perder la fe en el ser humano —concluí con un regusto amargo.
—Al contrario —replicó Jac—. A mí me devuelven la esperanza. No te quedes con los que le amargaron la vida, sino con el médico, o la señora Mothershead o la actriz. Al final, en la vida hay más como ellos que como los otros. Lo que pasa es que los segundos hacen más ruido y se les tiene más en cuenta…

—Algunos escogerán la más sencilla, otros la más enrevesada y complicada, o la más tierna, o la más pasional… —Sonrió encogiéndose de hombros—. Y aun así, seguirá dando igual, porque la pintura, como el amor, continuará siendo un total, perfecto y absoluto sinsentido.

—¿Estás segura de esto? —preguntó cuando nos separamos, con las respiraciones entrecortadas.
—No, pero ¿qué sentido tiene estar segura de nada cuando se trata de amor?

 


 

¡Nos vemos en la próxima lectura!

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