Reseña: El secreto de Xein, de Laura Gallego

Reseña: El secreto de Xein, de Laura Gallego

¡Buenas lectores!
Hoy sale a la venta el desenlace de la trilogía Guardianes de la Ciudadela, titulado La misión de Rox y, por ello, aprovecho para dejaros esta reseña.

—Esto no tenía que suceder así —murmuró.
—Bueno, tengo una noticia para ti: a veces, cuando te llevas a una chica a la cama, estas cosas ocurren.
Él le disparó una mirada irritada.
—No me digas…

Datos del libro:

Portada

Parecían dos caras de la misma moneda, como el sol y la luna, tan lejos de las personas corrientes como lo estaban los halcones de los escarabajos.

Sinopsis:

Los caminos de Axlin y Xein vuelven a cruzarse, pero ambos parecen estar más alejados que nunca. Ella trabaja en la biblioteca y sigue recopilando información para completar su bestiario, mientras investiga lo que parece una presencia anormal de monstruos dentro de los muros de la Ciudadela. Por otro lado, al intentar ayudar a su amigo Dex con un problema personal se verá envuelta en un conflicto que implica a varias familias aristocráticas de la ciudad vieja.
Xein, por su parte, se ha convertido en uno más de los Guardianes que protegen a los habitantes de la Ciudadela de los monstruos que los acechan. Su lealtad a la Guardia lo obliga a mantener sus nuevos conocimientos ocultos para el resto de la gente y especialmente para Axlin, lo cual levantará un nuevo muro entre los dos.
Todo ello causará conflictos entre ambos cada vez que vuelvan a encontrarse, pero también hará saltar chispas que arderán con más fuerza a causa de su pasado en común.

Piensa que soy un monstruo. Peor que un monstruo», se repetía a sí mismo. Después de todo, estaba en la naturaleza de los monstruos atacar y devorar a las personas. Pero los seres humanos podían elegir. Y todos, especialmente los Guardianes, superiores a la gente corriente, eran responsables de sus propios actos.

La autora:

Laura Gallego García nació en Quart de Poblet, Valencia, en 1977.
Comienza a escribir a los 11 años y desde entonces se decanta por la literatura fantástica. Se presenta al Premio Barco de Vapor con la novela Finis mundi y lo gana consiguiendo así su primera publicación.
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia, su tesis doctoral versa sobre el libro de caballerías del siglo XVI, Belianís de Grecia, de Jerónimo Fernández.
Además de la narrativa ha escrito guiones, siempre para el publico infantil y juvenil.

Lo que estoy intentando plantear —cortó él, cada vez más impaciente— es que quizá lo haya hecho… antes. Ocupar el lugar de Broxnan, quiero decir. Hacerse pasar por él. Hasta el punto de que ni siquiera Oxania ha sido capaz de diferenciarlos. Y, si es así, me pregunto si el bebé…
No concluyó la frase, pero Rox entendió por fin y se estremeció.
—Por todos los monstruos, Xein —susurró horrorizada—. ¿Qué estás insinuando?
—Nada —murmuró él—. Nada, es una tontería.
—No es una tontería, es… asqueroso.

Personajes:

La esperanza era un arma de doble filo. Traía consigo el miedo a perder una vida a la que se le concedía más valor del que había tenido nunca.

Opinión Personal:

Hace algunos meses vino por aquí Attenhea con la reseña de El vestiario de Axlin, y hoy me toca a mi hablar de la segunda parte de esta saga.

Un libro que empieza con un asesinato, con la llegada de los monstruos al lugar más seguro del mundo… Ya desde un principio pinta que en esta novela vamos a tener mucha más acción que en la primera, ya que en la anterior sobre todo íbamos conociendo a los personajes que nos acompañarían y, sobre todo, a los monstruos contra los que deben luchar estos ciudadanos.

Tras llegar a la Ciudadela, Axlin ha conseguido trabajo en la biblioteca, donde sigue recopilando información para completar el bestiario donde recoge toda la información de cada uno de los monstruos existente. Xein se ha convertido en un guardián más de los que protegen la Ciudadela de los monstruos de sus alrededores, teniendo que mantener sus nuevos conocimientos ocultos para el resto de ciudadanos, y en especial para Axlin, lo que provoca que cada vez se distancien más. No obstante, cuando se produzca una presencia poco común de monstruos dentro de la Ciudadela, sus caminos volverán a unirse, aunque todos los quieran trabajando por separado.

En el anterior libro, el protagonismo iba en todo momento de la mano de Axlin, incluso todo lo que veíamos venía de sus ojos a pesar de que la narración fuese en tercera persona, pero en esta segunda parte, gente como Rox, Xein e, incluso el propio Dex, cobran más importancia, hasta el punto de que los dos primeros nos dejan ver su propia visión en muchas de las situaciones complicadas que se desarrollan en la ciudadela.
Por fin, las relaciones personales entre los personajes ocupan gran parte de la historia, puesto que todos ellos están confinados en los muros de la Ciudadela. Gracias a esto nos encontramos con que la historia se extiende a otros derroteros como la aparición de un hijo primogénito o una relación entre dos hombres, algo que se ve con normalidad en la ciudad ya que no es necesario procrear para la supervivencia como en las aldeas, y el amor se puede vivir con libertad y respeto.

A nivel personal me siento muy feliz por la aparición de un personaje LGTB, porque aunque creo que el autor no está obligado a incluír estos personajes en la historia, si está bien que lo haga para dar algo más de visibilidad a este colectivo: gracias a gente como Dex se van dando pequeños pasos en la igualdad de la gente sin depender de su sexo, estatus social o condición sexual.

En esta historia nos encontramos con una historia plagada de secretos que salen a la luz como balas de una pistola en un tiroteo, una prosa sin mucha descripción pero con cuerpo, ya que podemos imaginarnos todo sin muchos datos, engancha y da lo que promete.

Los giros que da la narración nos dejan con la boca abierta en muchas ocasiones, hasta el punto de que llegamos a conocer secretos ocultos desde hace cientos de años, conocer nuevas criaturas y aprender como defendernos de ellas.

Con respecto a la tercera y última publicación, lo único que espero es que Laura Gallego siga dándole el mismo o más protagonismo a Rox, ya que creo que es alguien que ha estado muy mal aprovechado en la primera obra y debe dar un golpe en la mesa, un golpe que consiga que se le de la valía que se merece y hacerse valer.

Opiniones colaboradoras:

Opinión de Attenhea:

Piensa que soy un monstruo. Peor que un monstruo», se repetía a sí mismo. Después de todo, estaba en la naturaleza de los monstruos atacar y devorar a las personas. Pero los seres humanos podían elegir. Y todos, especialmente los Guardianes, superiores a la gente corriente, eran responsables de sus propios actos.

Voy a ser sincera, el primer libro lo terminé solo porque lo había empezado, empieza lento, sigue lento y termina lento, lo mejor de él, para mí, sin duda es el entrenamiento de Xein.
En esta segunda parte la autora nos hace reflexionar más sobre los monstruos, nos hace pensar en ellos y en sus motivaciones; nos presenta a criaturas que nos hacen volver la cabeza y estremecernos.
Ahora ya no es solo Axlin quien centra nuestras mentes, sino también Dex, Xein y una joven embarazada llena de ilusión, amor e ingenuidad que por lo menos a mí me cayó en gracia desde el inicio.
Creo que si este libro me ha gustado tanto es porque he visto en él más personajes que en el anterior y me he sentido más enamorada y enganchada a cada página que pasaba. He descubierto que junto a los hermanos Lexis y Loxan del anterior libro, Rox y Dex tienen un lugar predilecto en mi corazón.
Ella por la energía que desprende, porque parece ser la única en utilizar las neuronas que la autora le ha dado; digo que es la única porque Xein, por ejemplo, parece tener dificultades a veces para agarrar la neurona derecha y la neurona izquierda, hacer contacto entre ellas y sacar un pensamiento lógico.
Rox además es simplemente genial, maravillosa, estupenda y fantástica y si mi compañera Némesis me lo permite, diré que podría hasta casarme con ella sino estuviera ya Dex en el puesto número uno.
Dex, por su parte, me parece un chico cercano, cálido y alegre que no se amedrenta por cualquier cosa, eso y lo que descubrimos en este libro sobre él, me han hecho quererlo muchísimo, aunque ni tan si quiera recordaba su nombre cuando empecé este libro.
“—¿Vale la pena? Si tenéis que renunciar al amor, a la familia, a la vida…, ¿qué sentido tiene?
—Lo hacemos para que la gente corriente pueda disfrutar de todas esas cosas. Pero es un lujo que nosotros no podemos permitirnos. Si lo hiciésemos… y a causa de ello fallásemos en nuestra misión…, no habría amor, familia ni vida para nadie. Tú vienes del oeste y sabes cómo son las cosas allí, sin la Guardia. Conoces la diferencia.”

Citas:

Los peores monstruos son aquellos que no lo parecen.

—Nadie sabe más que los Guardianes acerca de cómo matar monstruos —respondió—. Pero las personas corrientes no podemos hacer lo mismo, y por eso debemos aprender a protegernos de ellos en la medida de lo posible, de otras maneras más creativas y menos convencionales.

Todos tenemos un pasado, Xein. Pero lo dejamos atrás cuando nos convertimos en Guardianes. Y eso va también por ti.

Te importan mucho más los monstruos que las personas», había dicho Xein. «Por eso no tienes inconveniente en dejarlas atrás.

—Recuerdo la fiesta, por supuesto, pero no los detalles.
—Oh, dicen que estuvo muy bien —intervino Dex, con cierta malicia—. Y que Oxania y tú hacíais una bonita pareja de baile. Se habló de ello incluso en el segundo ensanche.» «Si dudas, aunque solo sea un momento…, alguien lo pagará después. Siempre.

—¿Cómo puede haber algo anterior a los monstruos? —inquirió Axlin—. ¿No han existido desde siempre?
—Al parecer, no. Según los relatos más antiguos, hubo una época en la que no había monstruos. —Hizo una pausa mientras Rox, Dex y Axlin asimilaban las connotaciones de aquella revelación—. La gente de entonces creía en los dioses: seres a los que atribuían grandes poderes e incluso influencia sobre el tiempo, las estaciones, la vida y la muerte, y el mundo en general. Al parecer, las personas pensaban que era conveniente tener satisfechos a los dioses para que les proporcionaran salud, protección y bienestar. Cuando sucedía una desgracia, se debía, según ellos, a que algún dios estaba disgustado y les había retirado su favor. De modo que realizaban rituales para pedirles buenas cosechas, tiempo favorable o partos sin complicaciones.
—Pero ¿cómo es posible? ¿Existían realmente esos dioses? ¿Tenían poder para cumplir los deseos de la gente?
—Hasta donde nosotros sabemos, no. Pero estas creencias reconfortaban a las personas de la antigüedad y les conferían alguna clase de seguridad en un mundo repleto de fenómenos que no podían controlar.

—La verdad es una joya de múltiples facetas.

—Se diría que no debería haber nada capaz de asustarnos, ¿verdad? Al fin y al cabo, para eso nos entrenan.

Axlin se sintió tan asqueada que fue incapaz de seguir mirando cómo torturaban a esa pareja simplemente por sentirse atraídos el uno por el otro. No era justo. No era humano.

Pero nosotros tampoco hemos dejado de ser quienes somos: un error, una aberración, la última burla cruel de nuestros enemigos contra la humanidad. No deberíamos existir. Lo único que justifica nuestra vida es que luchamos contra los monstruos mejor que las personas corrientes. Que somos la única esperanza que tienen de ganar esta guerra.

 


 

Y hasta aquí mi reseña, ¡nos vemos en la próxima entrada!

 

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