Reseña: El Hobbit de J. R. R. Tolkien

Imagen de un libro.Editorial: Minotauro
Edición: tapa blanda
Número de páginas: 288
Género: Novela fantástica – ciencia ficción.

Tamén en galego:

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Título: O hobit.

Editorial: Xerais

 Páxinas: 344.

Edición: Rústica cosida a fío.

Ebook: Non.

Sinopsis: 

“¿qué es un hobbit? Supongo que los hobbits necesitan hoy que se los describa de algún modo, ya que se volvieron bastante raros y tímidos con la Gente Grande, como nos llaman. Son (o fueron) gente menuda de la mitad de nuestra talla, y más pequeños que los enanos barbados. Los hobbits no tienen barba. Hay poca o ninguna magia en ellos, excepto esa común y cotidiana que los ayuda a desaparecer en silencio y rápidamente, cuando gente grande y estúpida como vosotros o yo se acerca sin mirar por dónde va, con un ruido de elefantes que puede oírse a una milla de distancia. Tienden a ser gruesos de vientre; visten de colores brillantes (sobre todo verde y amarillo); no usan zapatos, porque en los pies tienen suelas naturales de piel y un pelo espeso y tibio de color castaño, como el que les crece en las cabezas (que es rizado); los dedos son largos, mañosos y morenos, los rostros afables, y se ríen con profundas y jugosas risas (especialmente después de cenar, lo que hacen dos veces al día, cuando pueden). Ahora sabéis lo suficiente como para continuar el relato.” (J. R. R. Tolkien)

Esta historia nos habla de Bilbo Bolsón, un hobbit de costumbres, del que se puede saber qué va a responder, que va a hacer o decir en cada momento. Esta historia nos habla de Bilbo Bolsón, un hobbit que rompió su rutina. Esta historia nos habla de… Un hobbit particular.
Todo comenzó una mañana, el señor Bolsón se encontraba a la puerta de su casa fumando de una pipa cuando apareció ante él un mago, sí, un mago, el famoso Gandalf el Gris. ¿A que incluso a vosotros os suena este nombre?
Aquella mañana, tras hablar de aventuras, de salir de aventuras, más exactamente, Bilbo invitó a tomar un té al famoso mago antes mencionado… Pero… no fue el mago quien apareció en el agujero hobbit, cálido, amplio y confortante donde vivía nuestro protagonista, o sí, sí que apareció Gandalf, pero no apareció solo. Con él, o más bien antes que él, entraron poco a poco, como en un cuenta gotas, trece enanos barbudos.
Para Bilbo esta visita inesperada ya es suficiente, pero eso es solo el comienzo de una gran aventura. Nuestro pequeño hobbit se verá de pronto siendo guiado por caminos por los que nunca pensaría ir. Conocerá a trasgos, elfos, águilas, lobos e incluso a un dragón. Será rescatado, será rescatador, será… Un aventurero más, un saqueador.

Este libro nos habla de como el anillo único fue encontrado, esta historia nos cuenta el inicio de todo, el principio de la historia que todos conocemos, ya sea en su versión cinematográfica o sus novelas.
Hoy os he hablado del libro del Hobbit, pero espero pronto poder hablar de su adaptación a la gran pantalla y también poder hablaros de la trilogía a la que este libro da comienzo. Prometo que pronto os hablaré del Señor de los Anillos.

Pero de momento, como le cantaron los enanos a Bilbo, yo os digo a vosotros:
Más allá de las frías Montañas Nubladas,
a mazmorras profundas y cavernas antiguas,
en busca del metal amarillo encantado,
hemos de ir, antes que el día nazca.
Los enanos echaban hechizos poderosos
mientras las mazas tañían como campanas,
en simas donde duermen criaturas sombrías,
en salas huecas bajo las montañas.
Para el antiguo rey y el señor de los Elfos
los enanos labraban martilleando
un tesoro dorado, y la luz atrapaban
y en gemas la escondían en la espada.
En collares de plata ponían y engarzaban
estrellas florecientes, el fuego del dragón
colgaban en coronas, en metal retorcido
entretejían la luz de la luna y del sol.
Más allá de las frías y brumosas montañas,
a mazmorras profundas y cavernas antiguas,
a reclamar el oro hace tiempo olvidado,
hemos de ir, antes de que el día nazca.
Allí para ellos mismos labraban las vasijas
y las arpas de oro, pasaban mucho tiempo
donde otros no cavaban, y allí muchas canciones
cantaron que los hombres o los Elfos no oyeron.
Los vientos ululaban en medio de la noche,
y los pinos rugían en la cima.
El fuego era rojo, y llameaba extendiéndose,
los árboles como antorchas de luz resplandecían.
Las campanas tocaban en el valle,
y hombres de cara pálida observaban el cielo,
la ira del dragón, más violenta que el fuego,
derribaba las torres y las casas.
La montaña humeaba a la luz de la luna;
los enanos oyeron los pasos del destino,
huyeron y cayeron y fueron a morir
a los pies del palacio, a la luz de la luna.
Más allá de las hoscas y brumosas montañas,
a mazmorras profundas y cavernas antiguas,
a quitarle nuestro oro y las arpas,
¡hemos de ir, antes que el día nazca!

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!

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