Reseña: Alas Negras; Laura Gallego

¡Spoiler Alert! ¡Spoiler Alert!

¿Os habrá quedado claro? Espero que si, porque ahora mismo, si continuais leyendo os encontrareis con una cantidad de spoilers por línea incontables.
La novela en si ya es un spoiler desde el primer capítulo, pues la escena general engloba a un personaje con un secreto…

“Un ave con las alas rotas. Un espanto. Una criatura desgraciada y miserable. Más que una humana, pero menos que un ángel.”

Datos del Libro

Portada

Título: Alas negras
Autora: Laura Gallego
Editorial: Minotauro
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 381
Año de publicación: 2016 (primera edición: 2009)
Ilustración de cubierta: Paolo Barbieri
Observaciones: Segunda parte de Alas de fuego

“Los ángeles no entendían de dolor, no conocían el verdadero significado de la angustia y el sufrimiento, y, hasta ese momento, Ahriel se había creído única y especial por haberlo experimentado.”

Sinopsis

Ahriel ha recobrado su libertad y obtenido su venganza, pero aún hay algo que debe hacer. Tras acudir a rendir cuentas a sus semejantes en la Ciudad de las Nubes, se dispone a reanudar la búsqueda de la mágica prisión de Gorlian para recuperar aquello que dejó atrás al escapar. Está decidida a hacer cualquier cosa para encontrarlo, incluso interrogar a la única persona que sabe dónde se oculta. Llegar hasta ella no será fácil, pero Ahriel no estará sola esta vez…

“Todo el infierno vibra con la maldad intrínseca de los demonios. Es algo que pocos humanos pueden soportar, y que sólo algunos ángeles son capaces de experimentar sin alterarse.”

La Autora

Autora
Laura Gallego García nació en Quart de Poblet, Valencia, el 11 de octubre de 1977. Con once años decidió escribir un libro de fantasía con una amiga. Tardó tres años en terminarlo y, aunque nunca se ha publicado, guarda un cariño especial a ese relato. Entonces ya tuvo claro que quería ser escritora y durante años envió sus escritos a diversos concursos literarios. Durante este tiempo estudió Filología Hispánica, especializándose en Literatura.
Fundadora de la revista universitaria trimestral Náyade, ha sido codirectora de la misma desde 1997 hasta 2010. En la actualidad vive en Alboraya, donde continúa escribiendo. Su tesis doctoral gira en torno al libro de caballería Belianís de Grecia, de Jerónimo Fernández, publicado en 1579.
Cuando contaba 21 años recibió el Premio Barco de Vapor 1999 por Finis Mundi. Fue su primer galardón y el comienzo como escritora profesional. Después vendrían más novelas y cuentos: como Las crónicas de la Torre, La leyenda del Rey Errante (Premio Barco de Vapor 2002), o la saga Memorias de Idhún.En 2011 fue galardonada con el Premio Cervantes Chico, que reconoce la labor de autores de Literatura Infantil y Juvenil.
Sus libros se han traducido a varios idiomas y se venden internacionalmente.

“—Sí, porque nosotros, pececillo, todos nosotros, somos enanos, ¿me entiendes? Nos han encogido para encerrarnos aquí dentro, no somos más que hormigas en un hormiguero de cristal, pulgas en un maldito espectáculo, cruel y absurdo.”

Opinión Personal
Este libro me encandiló desde la primera página, incluso estoy por decir que es mi libro favorito de todos los que la autora ha publicado, ya que sabe mantener la acción desde el minuto 0.
. En “Alas de Fuego”, a pesar de poseer un final aparentemente cerrado, quedaron ciertos cabos sueltos, detalles lo suficientemente importantes como para obligarte a adentrarte en las páginas de “Alas negras” con mucha curiosidad. Conocemos lo que Ahriel dejó atrás en la horrible prisión de Gorlian, algo tan importante como para hacerla volver a pisar ese espantoso lugar. Ahriel hará cualquier cosa por encontrar Gorlian, aunque para ello tenga que desafiar a los ángeles y pisar el mismísimo infierno.
Hoy no puedo hablar de los personajes, pues me pasaría con los spoilers y no podría dejar de darle amor a dos personajes tan importantes como Ahriel y Ubanaziel, dos personajes que lucharon por y para salvar el mundo a pesar de tener también intereses propios. Por otro lado, tampoco podría olvidarme de Zor y el Loco Mac, dos personajes que a pesar de tener el futuro más negro que el ala de un demonio supieron seguir luchando y nunca se plantearon escoger el camino de la rendición.
Con dos historias que avanzan a capítulos pares e impares, Alas negras construye una trama más elaborada que la primera parte y mucho más autoexigente. Ya no sirve armarse de rabia y saltar sobre todos los enemigos: esta vez les superan en número, y tendrán que hacer duros sacrificios para vencer en cada batalla. ¿Pero ganarán la guerra?
En “Alas de Fuego” encontrábamos mucha acción, mientras que en “Alas egras” cobran más importancia los diálogos, lo que le permite a gente como yo encariñarse con los personajes hasta el punto de sentir en la propia piel lo que les pasa.
En la primera parte presenciábamos la gloria, caída y resurrección de un personaje, en la segunda parte vivimos momentos de acción, de miedo, de risa, de suspense y, en menor medida, de amor (no hay un encandilamiento entre Ahriel y Ubanaziel: el ángel todavía no ha podido olvidar a Bran, que los cinco años no son nada en la vida de “Alitas”).

Citas
“—Tú también piensas que estoy chiflado, ¿verdad? —dijo el Loco Mac, con una estridente carcajada—. Piensas que me lo he inventado… Necio. Necios, necios todos. No sabéis que ellos nos observan desde ahí arriba, que ven todo lo que hacemos… nos vigilan, nos espían, ¡y vosotros ni siquiera queréis creer que están allí! ¡Necios! —escupió.”
“Primero habló de un mundo enorme, inmenso, cuyas fronteras no estaban delimitadas por ningún muro de cristal.
En aquel mundo, explicó, había océanos, cadenas de montañas, valles y ciudades. Y entre ellas estaba Karishia, capital del reino de Karish, donde gobernaba la reina Marla, que tenía un ángel guardián, una guerrera alada que la había protegido desde que era niña.
Pero Marla no necesitaba protección. Siendo aún muy joven destacaba ya por su astucia y su perversidad. Bajo su reinado se inauguró Gorlian, una prisión que debía encerrar a los ladrones, asesinos y demás delincuentes que ensuciaban el reino. Nadie sabía exactamente qué era Gorlian ni dónde se encontraba, pero todo el mundo tenía claro que los criminales que destinaban allí desaparecían sin dejar ni rastro.”
“—Como gustes —respondió Ubanaziel—. Pero yo en tu lugar me sentiría avergonzado, no por el comportamiento de tu raza, sino por el tuyo propio. Cuando viniste a rescatarme admiré tu valor y tu espíritu de sacrificio, porque estabas ofreciendo tu vida a cambio de la mía. O eso me pareció entender. Sin embargo, ahora me echas en cara aquella decisión que tomaste entonces. Yo también he venido voluntariamente al infierno, y, al igual que tú cuando acudiste en mi rescate, lo he hecho siendo consciente de que no voy a salir con vida de aquí. Pero yo, a diferencia de ti, me alegro de que un compañero haya podido escapar. Prefiero caer yo solo antes que arrastrar a Ahriel conmigo. Si tú no estabas dispuesto a sacrificarte, entonces no deberías haber acudido a rescatarme entonces. Podrías haberme dejado morir en el infierno y, sin embargo, escogiste arriesgarte por mí. Y, aunque siempre me sentiré en deuda contigo por ello, jamás creí que me lo reprocharías de esta manera.”
«Es el fin», pensó. Había sobrevivido durante años en Gorlian, pero nadie le había enseñado las reglas del mundo real, y éste iba a acabar con él al primer asalto.”
“—Castigadme si lo deseáis, Consejeros —los desafió ella, calmándose un poco—. Acataré vuestra decisión sin una protesta. Pero, por la luz bendita y el sagrado Equilibrio… haced algo, os lo ruego. Llamad a las armas a toda la ciudad, acudid a prestar batalla. Es lo único que pido, y no lo estoy pidiendo para mí…”
“—Vuela, Ahriel. Escapa de aquí y sé libre… por todos nosotros.
—¡Te esperaré al otro lado! —repitió ella desde la lejanía.”
1″—Nunca te olvidaré, Ubanaziel —le prometió—. Y, aunque mi vida no vaya a durar mucho más, me aseguraré de que todos en Aleian sepan lo que has hecho por ellos, y por el mundo entero. Honraré tu memoria, viejo amigo, y me encargaré de que los ángeles la honren también.”
“el mejor guerrero es aquel que es capaz de mantener la paz sin necesidad de desenvainar un arma.”
“—Buen vuelo, pues —se despidió—. Y que la Luz y el Equilibrio nunca os abandonen. Todos hemos perdido mucho en esta guerra, pero vuestras penalidades se remontan a mucho más atrás. Merecéis esa paz que tanto anheláis, y no me cabe duda de que la encontraréis.”

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