Relato: Intercambio Mortal, de Attenhea
Hola lectores.
Feliz lunes. Hoy no voy a reseñar nada, hoy os traigo un relato que escribí para un reto escritoril lanzado por @yulsbsea. Me dio tres elementos: licántropo, película y estrellas, así como un escenario: una pesadilla.
Con estas pautas las musas me ayudaron a crear este pequeño relato que espero que os guste.
¿Leemos? ¡Allons-y!
¿Dónde está? ¿Qué está pasando?
Siente los latidos de su corazón como puños en su pecho, el retumbar de la sangre suena en sus oídos y solo es consciente de su respiración acelerada en cortos jadeos.
Tiene miedo, un miedo que la paraliza, un miedo que la aturde y que vuelve temblorosas sus piernas. Tiene que correr, tiene que escapar, pero no sabe de qué, no sabe hacia dónde.
Alza la vista hacia el cielo negro de la noche, una luna llena perfecta parece observarla como un ojo claro y lleno de odio. Es como si la retara a moverse, como si se burlara de ella.
La visión se le emborrona por las lágrimas y mira más allá del satélite hacia las estrellas. Sus labios empiezan a moverse y una oración se alza hacia ellas, solo las estrellas pueden ayudarla, sus hermanos y hermanas, las almas que ya no están a su lado, pero que la protegen desde lo alto.
Un aullido corta su oración y ella solloza poniéndose en marcha a toda velocidad guiada por el pánico.
Corre y corre, salta raíces, esquiva ramas. Sus pies salpican cuando se mete en un charco o en un diminuto riachuelo, no lo sabe, pero no se vuelve para mirar.
Apenas vislumbra lo que tiene delante, las lágrimas vuelven su visión un caleidoscopio de sombras y bultos amorfos, pero llega a verlo a él.
Un ser que en otra situación le hubiera parecido magnífico se alza frente a ella cortándole la huida. La chica se vuelve, otra criatura le corta el paso por la espalda y sabe que está rodeada. Cuatro lobos la han acorralado.
Los seres están iluminados por la plateada luz de la luna. Son grandes, enormes, sus fauces abiertas pobladas de colmillos afilados rezuman saliva anticipando el festín que se van a dar con ella. Los ojos amarillentos de los animales la observan con un brillo de astucia que ningún lobo podría tener.
La chica aferra su capa roja y se deja caer derrotada al suelo, sabe que ha llegado su final cuando los licántropos caen sobre ella y se disponen a desgarrar su carne para empapar su capa roja con el carmesí de la sangre…
— ¡CORTEN! —grita una voz—. Toma buena.
Unos focos blancos iluminan el claro nevado del bosque y los lobos como un solo ser retroceden dejando en medio a la chica temblorosa acurrucada en su capa roja. Alza los ojos abiertos como platos, asustados hacia la luz y mira a su alrededor aturdida. Un hombre se acerca a ella, lleva un megáfono colgado del cinturón y la mira con una ceja arqueada.
— ¿No quieres descansar? —se ríe—. Vamos, levanta. Ven que te ayudo.
Le tiende la mano y ella se la toma por inercia.
¿Descansar? Unos lobos gigantes, unos licántropos han estado a punto de comérsela y ese hombre quiere que descanse. No entiende nada. ¿Dónde está? ¿Por qué esas luces son tan potentes? ¿Por qué han iluminado el bosque? ¿Por qué los lobos han retrocedido?
— ¿Britt, estás bien? —la voz del hombre del megáfono es suave, pero ella se tensa.
— ¿Britt? —ella lo mira—. No me llamo Britt, me llamo Escarlet.
¿Dónde está? ¿Qué está pasando?
Corre entre los árboles, no recordaba que el escenario fuera así. Mira a los lados y no ve las cámaras de la película. ¿Qué pasa?
Escucha tras ella los lobos mecánicos que Charles controla desde la cabina, recuerda que cuando los vio por primera vez le parecieron muy reales, pero sabe que no lo son.
Tropieza y cae. La capucha de la capa roja le cae sobre el rostro.
Esa caída no estaba programada, ¿por qué Mathew no corta?
Ese es el último pensamiento racional que tiene antes de que los lobos caigan sobre ella, no los recordaba tan grandes…
El brillo plateado de la luna toma un tinte rojo cuando el chillido de la mujer se alza hacia ella y las estrellas lamentan la suerte de Britt. Las pesadillas conectan personas y tanto ella como Escarlet están teniendo la misma pesadilla, pero mientras que la segunda despertó en la realidad, en la nueva película de Caperucita Roja, la primera, la actriz, entró en el cuento para encontrar su final.
¿Siguen soñando? ¿Esto es pesadilla o es realidad?
¡Un saludo y hasta la próxima lectura!
Escrito por Attenhea