Recomendación: libros mamarrachos para pasar un buen rato, de Enfermera Saturada

Recomendación: libros mamarrachos para pasar un buen rato, de Enfermera Saturada

Buenas, lectores!
Mucha gente leerá esta entrada desde su lugar de vacaciones, así que será el momento de recomendaros libros que, en algunos casos, recuerden al puesto de trabajo, pero lo hará desde una perspectiva humorística.

Por si no había tenido suficiente, lo más bizarro viene cuando te dicen que tienes que poner al niño a eructar. Sí, a eructar, y cuanto más grande sea, mejor. Y si resuena, ya te dan el premio a la eructadora del mes. Porque claro, si se le quedan dentro se pondrá a llorar y, entonces, a ver cómo lo consuelas… Me han dicho las enfermeras veteranas de la unidad que cuando un bebé llora le das con dos dedos en la barriga, como si fuera un melón y, si hace cloc cloc, son gases. Os juro que con más de un eructo que han soltado me he puesto colorada y he tenido que aclarar que había sido el niño.

De nuevo la naturaleza está mal pensada. Habría sido mucho más práctico que los niños vinieran de serie con una válvula de salida del aire, como las ollas exprés. ¡Dónde vas a parar! No me lo han dejado experimentar, pero tengo la teoría de que si después de comer les abres un poco la pinza del ombligo, estoy segura de que sale el aire sobrante.

Enfermera Saturada:

Foto del auto r

Enfermera Saturada, coloquialmente conocida como “Satu”, nació en un blog en 2012. Contaba, en un tono irónico y bienhumorado, «el día a día de una enfermera española que busca su hueco en la sanidad».
En mayo de 2015, durante la 74 Feria del Libro de Madrid, el creador de Enfermera Saturada salió de su anonimato y desveló su identidad: Hector Castiñeira (Lugo, 1983), un profesional de la sanidad gallego. Como comentó:

Pensé que el anonimato era más divertido y que la gente se identificaría más con una mujer ya que ellas son mayoría en esta profesión, el 85% nada menos. Cuando estudiaba, éramos sólo cinco chicos en el aula entre 60 chicas

Libros publicados:

Libros

Opinión Personal:

Ilustración

Como veis, las enfermeras somos unas expertas de las noches así que no es de extrañar que el grupo Pereza nos dedicara una de sus mejores canciones. ¿No sabéis cuál? Está clarísimo: «Lady Madrid»:
«Más bonita que ninguna (los anestésicos es lo que tienen), ponía a la peña de pie (las analíticas de las 7 de la madrugada) con más noches que la luna (es enfermera sí o sí) estaba todo bien (esto fue antes de los recortes). Probaste fortuna en 1996 de Málaga hasta La Coruña (iba a las oposiciones, fijo) durmiendo en la estación de tren (el sueldo no da para hotel)».

Nos encontramos ante una colección de libros que nos enseñan el hospital, pero no desde la opinión del paciente aburrido, sino desde la opinión de la enfermera que pasa turnos y turnos en este hospital. La enfermera que tiene que ir cambiando de sitio para ir cubriendo vacantes y subsistir.
Con la visión de esta enfermera nos hacemos todavía más conscientes de lo duras que pueden ser las noches en urgencias, pero también sirven para curtir de experiencia a todo el personal y, sobre todo, para escribir libros que luego harán reír a miles de lectores.

Conocí a Enfermera Saturada por sus comentarios de la ficción Allí Abajo, e investigando sobre ella descubrí que escribe unos libros con los que pasar un buen rato sujetándose las costillas a causa de su disparatada vida y las situaciones que se viven en los distintos hospitales en los que va trabajando.

Y es que mirar al dolor con una sonrisa puede que sea la mejor forma de afrontarlo. Tal vez la única. Porque el humor no cura las heridas, pero al menos las hace más soportables.

Recomendaría las aventuras y desventuras de Satu a todo aquel que tenga un buen sentido del humor, pero no dejaría de recordarle que este humor puede hacerse complicado para las personas no dedicadas al mundo de la sanidad en algunos momentos; incluso, puede llegar a ser algo repetitiva.

 

Opinión de Attenhea:

Estos libros te hacen reír muy muchísimo.
Yo los leí cuando estaba enferma enfermita y muriéndome muy fuertemente, así que buscando un libro mamarracho vi la entrada que mi amiga quería hacer y me dije: “¿Por qué no?”
Son libros que se leen muy rápido, apenas duran nada y la lectura se hace amena y divertida.
Podemos ver los entresijos del día a día en un hospital pero no desde el punto de vista de un paciente como en otros libros, sino desde el punto de vista de alguien que trabaja ahí día sí y día también.
La Enfermera Saturada nos habla sin tapujos buscando la risa y la alegría. A mí me gustaron mucho estos libros, son cortos y se puede sacar mucho de ellos aunque a primera vista no se pueda ver.
Me dan miedo las agujas, o sea, no es miedo, no me gusta nada que me saquen sangre, que me vacunen, que… Bueno, nada que sea acercarme un bicho de esos, pero eh, que no es miedo. Enfermera Saturada en su primer libro La Vida Es Suero, me enseñó una frase que recordaré en la próxima analítica.

No es un pinchazo, es una interrupción temporal de la continuidad de la epidermis con vistas a recuperación, en condiciones muy favorables».

En el segundo libro encontré revelaciones en las que jamás me había parado a pensar y que ahora no me puedo sacar de la cabeza:

Pero hace unos días san Google me mostró el camino para superar mi trauma infantil. Todavía no lo he comentado con mi terapeuta porque va por la Seguridad Social y tengo revisión dentro de año y medio, así que para ese día o me he convertido en una compradora compulsiva de tiritas de Peppa Pig o lo he superado. Pero lo voy a superar, y no va a ser con tiritas de Barbie o de Bob Esponja, no, he descubierto algo mucho mejor: ¡¡tiritas de Chanel!! Bueno, de Chanel, de Prada, de Burberry… que ríete de los modelitos de Galerías Velvet, ¡esto es alta sutura hospitalaria!
He podido ver también, y es totalmente verídico, que las hay para devotos con imágenes impresas de santos (santa Margarita, que me cure esta heridita; san Macabeo, si no me sanas me cabreo), para fans de The Walking Dead, y hasta unas sin diseños pero que incluyen rotuladores de colores para quienes les gusta personalizarlo todo. Sin duda, me quedo con las de Chanel para fardar esta primavera delante de mi supervisora.

Y por último, en el tercer libro, la Satu se pone filosófica y nos hace ver la vida con una sonrisa:

Y es que mirar al dolor con una sonrisa puede que sea la mejor forma de afrontarlo. Tal vez la única. Porque el humor no cura las heridas, pero al menos las hace más soportables.

 

Buenas noches a todos, menos a los que creen que el amor está en el corazón y no en su hipotálamo.

¡Nos vemos en la próxima entrada!

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