23 de Abril: ¡FELIZ DÍA MUNDIAL DEL LIBRO 2019!

23 de Abril: ¡FELIZ DÍA MUNDIAL DEL LIBRO 2019!

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Si realmente amas un libro, debes dormir con él, escribir en él, leerlo en voz alta, y llenar sus páginas con migas de muffins.

Anne Fadiman

 

Libros grandes, y libros pequeños, con páginas nuevas o viejas, con olores familiares y desconocidos, libros que esconden miles de objetos entre sus páginas, libros que prestamos y nunca nos regresaron, libros con finales inesperados, libros de viajes, de esperas, mágicos, fantásticos, terroríficos, o de amor:  Para ustedes, un feliz día mundial del libro y del derecho de autor.

Libros

¿Por qué se celebra? ¿de donde ha salido?

Desde 1996, la UNESCO, en una conferencia celebrada en París, decretó al 23 de abril como el día mundial del libro y del derecho de autor. El primero, con el objetivo de fomentar la lectura y la industria editorial, y el segundo, con el objetivo de fomentar la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor, (Copyright) por ello desde este rinconcito de lectura, de la mejor forma que sabemos hacerlo, queremos celebrar este día.

 

Seguramente te estarás preguntando: ¿por qué el 23 de abril y no otra fecha?

Es una fecha simbólica para la literatura mundial; puesto que, el 23 de abril de 1616 fallecieron grandes como Cervantes (el Quijote de La Mancha) Shakespeare (Romeo y Julieta) así como el Inca Garcilaso de la Vega. Famoso por sus “Comentarios reales de los incas”. Nosotros, queremos celebrar a los libros y sus personajes, esos que amamos con intensidad, odiamos a muerte, o con quienes nos asustamos o nos emocionamos, recogiendo nuestras citas de libros favoritas. En nombre de estos recuncheiros queremos decir llenos de toda la emoción literaria del mundo: ¡FELIZ DÍA MUNDIAL DEL LIBRO!.

 

Nuestras citas favoritas:

—Fóra os intestinos, quero os riles limpos, quero as túas tripas, quero os teus pulmóns.

A balada dos unicornios, de Ledicia Costas

—Se bebo as túas lágrimas, doerame a barriga pola noite. A tristura ten patas de araña e medra. Como tamén medran os soños, e a chuvia, cando cabalga fuxindo da súa nube. E ti e eu, cos nosos contos de inverno e os sorrisos de nenos raros, que non comprenden a cor das lágrimas nin o sabor da tristura.

A balada dos unicornios, de Ledicia Costas.

 

¡Oye, oye! ¡Un momento! Eso sí que no puedo pasarlo por alto. ¿Desde cuándo me gustan tanto a mí esos irritantes ratones falsificados? El olor es parecido a los de verdad, por eso cuando me sueltas uno me lanzo a perseguirlo y lucho encarnizadamente con él, pero luego, como por más que muerda y muerda no sale ni una pizca de sabroso jugo y tampoco pueden comerse, me enfrío y me quedo con la triste sensación de que tanto esfuerzo no ha valido la pena. Si al menos los rellenaran de tierna pechuga de pollo. ¿No podría alguien hacer llegar esta reclamación al fabricante de artículos para mascotas? No miréis solo la cara de los dueños. A ver si alguna que otra vez volvéis la cabeza hacia vuestros verdaderos clientes. Porque vuestros verdaderos clientes somos nosotros. ¿Lo sabíais?

A Cuerpo de Gato, de Hiro Arikawa

 

¿Qué te da miedo?

¿Qué te pone la carne de gallina, te hace sudar las palmas de las manos, te corta el aliento y retiene el aire en tu pecho como una fiera enjaulada?

¿Es la oscuridad? ¿El recuerdo fugaz de un cuento infantil, de fantasmas, duendes y brujas ocultos entre las sombras? ¿Es la manera de levantarse el viento justo antes de una tormenta, ese indicio de humedad en el aire que te empuja a volver corriendo a casa para refugiarte al amor de la lumbre?

¿O es algo más profundo, algo que causa más miedo, un monstruo en lo más hondo de tu ser que sólo has vislumbrado en parte, todo aquello que no conoces de tu alma donde los secretos se acumulan y adquieren un poder terrible, la oscuridad interior?

Si escuchas, te contaré una historia: una cuyos fantasmas no puedes ahuyentar con sólo sentarte al calor de un fuego vivo. Te contaré la historia de cómo nos encontramos en un mundo donde se forjan los sueños, se elige el destino y la magia es tan real como las señales que dejas con las manos en la nieve. Te contaré cómo abrimos la caja de Pandora de nosotros mismos, catamos la libertad, nos manchamos el alma con sangre y con la posibilidad de elegir, y desatamos el horror en el mundo que destruyó nuestro más querido Orden. Estas páginas son una confesión de todo lo que ha conducido a este amanecer frío y gris. Lo que sucederá a partir de ahora ya no lo sé.

¿Se te ha acelerado el corazón?

¿El horizonte parece nublarse?

¿Sientes que se te tensa la piel del cuello en espera de un beso que temes y a la vez necesitas?

¿Tendrás miedo?

¿Sabrás la verdad?

Academia Spence 01 – La Orden De La Academia Spence, de Libba Bray
–Los dioses hicieron la tierra para que todos los hombres la compartieran. Pero luego vienen los reyes con sus coronas y sus espadas de acero y dicen que todo es suyo. Los árboles son míos, dicen, no os podéis comer las manzanas. El arroyo es mío, aquí no podéis pescar. El bosque es mío, nada de cazar. Mi tierra, mi agua, mi castillo, mi hija… No les pongas las manos encima o te las corto, pero a lo mejor si te arrodillas delante de mí te dejo que lo olisquees. Decís que somos ladrones, pero al menos un ladrón tiene que ser valiente, astuto y rápido. Para arrodillarse sólo hacen falta rodillas.

Canción de hielo y fuego 3. Tormenta de espadas, de Jeorge R. R Martin

 

Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar.  Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.

Canción de hielo y fuego 1. Juego de tronos, de George R. R. Martin

 

—La vida es una fiesta en la que coincides con mucha gente. Van llegando nuevos invitados y otros se van antes. Suena la música, las copas van de un lado a otro, pero todos tendremos que irnos algún día. Lo peor de todo es asumir que la fiesta continúa sin nosotros.

Cuando fuimos los peripatéticos, de  Héctor Lozano

 

Los sentimientos no son más que tener una imagen en la pantalla de tu cabeza de lo que va a pasar mañana o el año que viene, o de lo que podría haber pasado en lugar de lo que ocurrió en realidad, y si es una imagen alegre sonríen y si es una imagen triste lloran.

El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddonxx

 

¡Es la muerte lo que da sentido a la vida! La muerte, que a todos iguala. Hombre, mujer, campesino, rey, rico o pobre: todos somos viajeros en camino hacia idéntico destino. La vida es sagrada, preciosa, es algo a valorar, a apreciar, y no a ser tomado a la ligera, caprichosamente.

El Mar De Fuego, libro 3º del Ciclo De La Puerta De La Muerte, de Margaret Weis

 

Las personas inteligentes aprenden de sus equivocaciones. Pero las realmente inteligentes aprenden de los errores de los otros.

Fablehaven, de Brandon mull.

 

Libro —repitió Axlin; aquella palabra no significaba nada para ella.  —Sirve para anotar cosas en sus páginas. Para que otros puedan leerlas más adelante.

Anotar.

Páginas.

Leer.

Eran tantos conceptos nuevos que el rostro de Axlin se tiñó de confusión.

Guardianes de la ciudadela 1: El bestiario de Axlin, de Laura Gallego.

 

Permaneció un rato callada, asimilando aquella información.  De pronto, el abrazo de su hermana ya no la incomodaba; de hecho, había empezado a encontrarlo reconfortante.    —Te voy a contar un cuento —propuso entonces ella—. Como cuando éramos niñas, ¿de acuerdo?   La Guardiana sonrió.   —Tengo veintiún años, Raxni. Ya no soy una niña.   —Este era tu favorito.   Rox reprimió un suspiro. Estaba muy cansada, pero se sentía demasiado tensa como para dormir. Quizá escuchar una historia infantil la ayudaría a apartar su mente de los sombríos pensamientos que la perturbaban.   —De acuerdo, accedió entonces.

Guardianes de la ciudadela 3: la Misión de Rox, de Laura Gallego.

 

las elfas de gris eran mucho más bajas que ella. Otra raza, pensó. Una raza de siervos. También allí, en ese mundo fabuloso, había quienes trabajaban para los holgazanes.»

Geralt de Rivia 07. La dama del lago, de Andrzej Sapkowski

 

Si no hubiera quienes triunfan contra toda probabilidad, creo que todo el mundo renunciaría.

It (eso), de Stephen King

 

Tal vez —pensó— no existen los buenos y los malos amigos; tal vez sólo hay amigos, gente que nos apoya cuando sufrimos y que nos ayuda a no sentirnos tan solos. Tal vez siempre vale la pena sentir miedo por ellos, y esperanzas, y vivir por ellos. Tal vez también valga la pena morir por ellos, si así debe ser. No hay buenos amigos ni malos amigos, sólo personas con las que uno quiere estar, necesita estar; gente que ha construido su casa en nuestro corazón.”

It (eso) de Stephen King

 

Me gustaría saber», se dijo, «qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado. Naturalmente, dentro hay sólo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo… Algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera. Dentro hay personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas posibles… y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o ciudades exóticos. Todo eso está en el libro de algún modo. Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué modo».

La Historia Interminable, de Michael Ende

 

-Usted, el señor Howell y los demás jefes han sido buenos conmigo -dijo john Coffey-. Sé que se preocupan por mí, pero tienen que dejar de hacerlo, porque yo me quiero ir, jefe. – Intenté hablar, pero no pude. Sin embargo él sí que podía. Lo que dijo a continuación fue la parrafada más larga que le oí desde que lo conocía-: Estoy cansado del dolor que siento y oigo, jefe. Estoy cansado de vagar por las calles, solo como un tordo bajo la lluvia, sin nadie que me acompañe o me diga adónde vamos y por qué. Estoy cansado de ver que las personas son malas unas con otras. Es como si tuviera trozos de vidrio en la cabeza. Estoy cansado de las veces que intenté ayudar y no lo conseguí. Estoy cansado de la oscuridad y , sobre todo, del dolor. Es demasiado. Si pudiera, acabaría con él, pero no puedo.”—

La milla verde, de Stephen King

 

El tiempo se lo lleva todo y al final sólo queda oscuridad. A veces encontramos a otros en esa oscuridad y otras veces los perdemos en ella

La milla verde, de Stephen King

 

Mejor escupir a un lobo en el ojo que inducir a una Aes Sedai a enojo.

La rueda del tiempo, de Robert Jordan

 

-No sé -dijo-. Podrían poner un cartel advirtiéndolo, algo así como: “Hola. Bienvenidos a Hinderstap. Si no os habéis marchado al ponerse el sol, os mataremos por la noche y nos comeremos vuestra jodida cara. Probad las empanadas de carne. Son frescas. Martha Baily las prepara a diario”.

La rueda del tiempo, de Robert Jordan

 

Me  asusta que alguien me trate bien y no poder darme cuenta de que lo hace. Me asusta desconfiar demasiado del mundo como para no creer en lo bueno. Me asusta darme cuenta de que me he quedado vacía por dentro. Que solo queda lugar para la desconfianza y el odio, para los recuerdos amargos que me siguen acompañando cada noche en mis pesadillas.».

Sueños de piedra, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual

 

La memoria, a veces, juega ella sola al juego de hacerte sentir inocente o culpable, según qué instante de tu vida, qué aroma, qué color o qué fragmento de conversación decida mostrarte. Son esos momentos extraños en los que tu propia historia no te pertenece y a la vez te pertenece más que nunca; en los que te rescatas a ti misma de lo que alguna vez fuiste. Te recuperas a fragmentos. Como si tu existencia compusiera un gran mosaico y sus teselas se mimetizaran entre las células de tu cerebro, los únicos testigos reales de tu pasado que se oxidan como se oxida la piel, el cabello, la carne, los recuerdos. Sin embargo, algunas de esas pequeñas teselas, de cuando en cuando, vuelven a brillar y reconoces una parte de ti en esos vidrios de tu experiencia.

Prométeme que serás delfín, de Amelia Noguera

 

-Pues es muy sencillo: su padre dejó el mando de la consola y se puso serio—. Somos tus padres, no tus esclavos, así que desde hoy… Esto es una democracia: el poder del pueblo para el pueblo. Todos somos iguales. ¿Quieres comer? Te lo haces tú. La nevera estará llena, descuida, eso queda claro porque no tienes dinero para comprar nada. ¿Quieres ropa limpia? Te la lavas. ¿Quieres salir? Sales, pero eso sí, asumiendo tu responsabilidad. Nosotros ya no vamos a discutir más.

Querido Hijo:   Estamos en Huelga, de Jordi Sierra I Fabra

 

Ella percibe el olor de la lluvia recién caída y se imagina una riada de expiación que purifica el mundo, que deja solo lo incorruptible, la tierra negra y secreta. Es una señal de esperanza. Es el presentimiento de que todo va a ir bien.

Salvar a Max, de Antoinette Van Heugten

 

Me  asusta que alguien me trate bien y no poder darme cuenta de que lo hace. Me asusta desconfiar demasiado del mundo como para no creer en lo bueno. Me asusta darme cuenta de que me he quedado vacía por dentro. Que solo queda lugar para la desconfianza y el odio, para los recuerdos amargos que me siguen acompañando cada noche en mis pesadillas..

Sueños de piedra, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual

 

–No quieres ponerte eso –dijo Lydia, con una amabilidad en la voz que sorprendió a Hannah, que la sorprendió a ella misma–. Escúchame. Crees que sí. Pero no –escondió la cadena en el puño–. Prométeme que no te lo volverás a poner. Nunca. Hannah negó con la cabeza con los ojos abiertos de par en par. Lydia le tocó la garganta, acariciando con el pulgar el fino hilo de sangre donde la cadena le había cortado la piel. –Nunca sonrías si no tienes ganas –le dijo, y Hannah, medio cegada por el foco de la atención sin reservas de Lydia, asintió–. Acuérdate.

Todo lo que no te conté, de Celeste NG

 

Ya está aquí el narizotas este. El que se entromete siempre en los asuntos de los demás y que se pasa la vida opinando sobre lo que conoce y desconoce. Que si atención con los perritos que no se orinen por el edificio, que si parece que sueltan mucho pelo, que cuidado que no vayan a morder a nadie, que no rompan nada, etcétera. Y eso que sabe de sobras que tanto Cross como yo somos perros con estudios y educación. Y en cuanto a lo de soltar pelo concretamente, se conoce que él debe de tener algún trauma con eso, pues ya soltó todo lo que tenía que soltar en su momento y su cabeza tiene menos pelo que mi pelota de goma. Además, tiene una narizota tan larga que perfectamente podría medir más que nuestros hocicos de golden y pastor alemán. Por cierto, mi pelota de goma se me ha perdido, supongo que estará debajo del sofá, como siempre. Cuando llegue a casa le lloriquearé a Toni para que meta su bracito y la saque.

Todo saldrá bien, de Emilio Ortiz

 

Él volvió al final de la semana. Yo me había acostumbrado a ponerme en uno de los espacios chicos que daban a las montañas y casi me había leído un libro entero en ese sillón profundo y lleno de almohadones; lo había leído despacio mientras aprendía palabras nuevas. Pero el libro había llenado mi tiempo, me había hecho una compañía tranquila, constante, la compañía de esos personajes que no existían y no existirían nunca pero que, de alguna forma, me hacían sentir menos…, menos sola.

Una Corte De Niebla Y Furia, de Sarah J. Maas

 

Si llegaste hasta aquí, gracias; por seguir leyendo cita tras cita. Espero que te animes a leer alguno de los títulos que aquí se mencionan, pero sobre todo, que en este 23 de abril, a la salud de estos compañeros increíbles y maravillosos llamados libros, te disfrutes al calor de una taza de café, el que tú quieras, y te haga sonreír. Gracias a todos quienes aportaron sus citas para que esta entrada fuese posible. Sin sus hojitas llenas de citas, esta entrada hubiese estado muy vacía.

 

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